La creciente ola de violencia en Pakistán deja tres muertos en un nuevo atentado

Tres personas murieron este lunes en un nuevo atentado suicida al noroeste de Pakistán, donde los talibanes afines a Al Qaeda, acosados en su bastión por el Ejército, intensificaron la violencia que ha provocado más de 2.450 muertos en dos años.

Tres personas murieron este lunes en un nuevo atentado suicida al noroeste de Pakistán, donde los talibanes afines a Al Qaeda, acosados en su bastión por el Ejército, intensificaron la violencia que ha provocado más de 2.450 muertos en dos años.La frecuencia de los ataques, casi diarios, se ha incrementado, con más de 350 muertos en todo el país en el último mes. Los talibanes trataron en un primer tiempo de disuadir al Ejército de iniciar una vasta ofensiva terrestre en su bastión de Waziristán del Sur, para luego jurar que se vengarían, hace tres semanas. Este lunes por la mañana, en Peshawar, la gran capital de la provincia del noroeste, un 'kamikaze' hizo estallar la bomba que llevaba consigo en un puesto de control de la policía. Un agente y dos civiles murieron en el atentado, según el jefe policial Liaquat Ali Jan. La víspera, otro suicida mató a 14 personas, entre ellas un edil local, que era su objetivo, en un mercado ganadero de la ciudad. El Movimiento de los Talibanes de Pakistán (TTP), principal responsable de la ola de violencia, se atribuyó este atentado, dirigido contra un alcalde que había organizado una milicia local para combatirlos.Peshawar, con 2,5 millones de habitantes es el principal escenario de los atentados, entre ellos el más mortíferos desde hace dos años, que dejó 118 muertos hace doce días. Pero los ataques también han afectado a otras grandes ciudades, en particular Islamabad y su suburbio Rawalpindi, donde el domingo un atentado fue evitado por poco, cuando los policías mataron a un hombre que se precipitaba sobre ellos cargado de explosivos.No lejos de Peshawar, las zonas tribales fronterizas con Afganistán, se han convertido en el bastión del TTP que ha permitido a Al Qaida reconstituir sus fuerzas y a los talibanes afganos sus bases de retaguardia. A mediados de 2007, el TTP decretó junto con Osama bin Laden, la yihad, la "guerra santa" contra Islamabad y sus fuerzas de seguridad, reprochando a Pakistán de haberse aliado con Estados Unidos en su "guerra contra el terrorismo".Bajo intensa presión de Washington, el ejército paquistaní, que ha perdido más de 2.000 soldados desde comienzos de 2002 en los combates en el noroeste desde fines de 2001, lanzó el 17 de octubre una importante ofensiva en el distrito tribal de Waziristán del Sur, al noroeste de Pakistán y bastión del TTP.Después de tratar de impedir la ofensiva multiplicando los atentados, el TTP juró intensificar sus represalias contra el ejército y la policía. El ejército, que movilizó unos 30.000 hombres, aseguró avanzar rápidamente y haber tomado los principales bastiones de los talibanes, matando a 478 combatientes en tres semanas, contra 42 bajas militares. Pero las informaciones y los balances entregados cada día por el ejército son imposibles de verificar.

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