Una computadora por niño: un sueño realizado para los escolares uruguayos

Un cuaderno, lápices y... una computadora portátil: esos son los materiales que usan a diario todos los escolares en Uruguay, el primero y único país del mundo en ofrecer un ordenador conectado a internet a todos los alumnos de las escuelas primarias públicas.

Un cuaderno, lápices y... una computadora portátil: esos son los materiales que usan a diario todos los escolares en Uruguay, el primero y único país del mundo en ofrecer un ordenador conectado a internet a todos los alumnos de las escuelas primarias públicas.En el establecimiento rural de Poquitos, cerca de Las Piedras, a menos de 30 km al norte de Montevideo, una veintena de alumnos componen música, dibujan o reescriben capítulos de La Odisea, la epopeya de Homero, gracias a los múltiples programas de su pequeña computadora personal verde manzana.Dadas las sonrisas, la literatura se ha convertido en una parte placentera de la clase."Yo dibujé la aventura de Ulises cuando fue a la isla y se encuentra con la hechicera", muestra Facundo, de 9 años, en su pantalla.En total, casi 380.000 ordenadores fueron distribuidos gratuitamente a los escolares y maestros del sector público de este país de 3,34 millones de habitantes.Las maestras fueron preparadas para incorporar las computadoras al aula, en algunos casos no muy convencidas. Algunas habrían preferido que el dinero destinado al programa se usara para reformar los locales o aumentar el salario de los profesores. Pero la motivación de los alumnos los convenció. Usan varias veces por semana las computadoras "XO"."Uno a veces limita a sus alumnos, (cree que) va a ser imposible que entienda obras como La Odisea, pero es maravilloso el análisis que han hecho", dice Flavia Ortiz, maestra de Facundo."Hay niños a los que se les despertó el gusto por la música tratando de componer música en la XO, que nunca habían tomado contacto con ningún instrumento. Para mí es algo muy favorable el tema de incentivar en cada niño lo que le gusta", opinó.Las pequeñas y sólidas computadoras, equipadas con el sistema operativo Linux y que consumen poca energía, fueron ideadas por Nicholas Negroponte, profesor estadounidense del MIT (Instituto de tecnología de Massachusetts) y fundador de la ONG One Laptop per Child (una computadora por niño), que promueve el acceso a la informática de los niños pobres.El primer presidente de izquierda en la historia de Uruguay, Tabaré Vázquez, destinó en 2006 un total de 94 millones de dólares en tres años para encargar las computadoras, a un costo de 248 dólares por aparato, incluida la conexión a internet y las reparaciones. Eso representa, por año, menos del 5% del presupuesto para la enseñanza primaria, según el responsable del programa, Miguel Brechner."El objetivo es enseñar a los alumnos a trabajar de otra forma, que tengan mejores empleos en cinco, seis años, pero también es un plan de equidad. Las laptops han creado 220.000 nuevos hogares con computadora, la mitad dentro del quintil (20%) más pobre", indicó Brechner.Y el gobierno anunció el lunes que extenderá el denominado Plan Ceibal a la enseñanza media en los próximos meses, tras completar en octubre la enseñanza primaria.Las computadoras tienen incorporada máquina fotográfica y los alumnos pueden convertirse en pequeños reporteros. También pueden realizar búsquedas en internet.En la escuela de Poquitos, la conexión todavía no llegó, como en el 25% de los establecimientos. Pero los responsables del programa aseguran que todas las escuelas tendrán conexión inalámbrica antes de fin de año.En su casa, los niños pueden prestar la computadora a sus padres, algunos de los cuales nunca habían tocado un teclado. Un descubrimiento, pero también una nueva responsabilidad."Ingresas a un librito, entonces el mismo programa te dice lo que el niño ingresó" y quiere buscar en internet, explica Richard Godoy, padre de Valentina.El programa es aún muy reciente como para medir su impacto.Pero para los alumnos, divertirse mientras aprenden es una realidad. Incluso no es extraño ver a los pequeños, luego de clases, sentados en la acera usando atentamente su computadora.

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