La masacre de colombianos en Venezuela deteriora más relaciones bilaterales

La indefinición de la autoría de la masacre de ocho colombianos el fin de semana en Venezuela, no sólo ha generado toda suerte de hipótesis entre los dos gobiernos, sino que se constituyó en un nuevo factor de deterioro de la maltrecha relación diplomática bilateral.

La indefinición de la autoría de la masacre de ocho colombianos el fin de semana en Venezuela, no sólo ha generado toda suerte de hipótesis entre los dos gobiernos, sino que se constituyó en un nuevo factor de deterioro de la maltrecha relación diplomática bilateral.Para el gobierno de Venezuela, los ocho colombianos asesinados, junto con un peruano y un venezolano, eran paramilitares, según declaró el lunes el vicepresidente de ese país, Ramón Carrizález, quien además no descartó que pudiera tratarse de un grupo de infiltrados del gobierno de Colombia."La manera como llegaron, su identidad como grupo, nos hace pensar que son parte de esos planes de infiltración del gobierno colombiano apoyado por factores internos", dijo el vicepresidente sin profundizar en las sospechas.Por su parte, el gobierno colombiano se ha mostrado más prudente respecto a los autores del múltiple crimen, ocurrido entre la noche del viernes y el sábado pasados, según el testimonio de un colombiano que sobrevivió herido.El canciller colombiano, Jaime Bermúdez, dijo que "todas las hipótesis están sobre la mesa".Respecto a la hipótesis surgida de las declaraciones del sobreviviente en el sentido de que hubiera sido obra de la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), Bermúdez indicó que "no lo tenemos claro"."Pueden ser temas de mafia, de milicias, de guerrilla", agregó en declaraciones divulgadas este martes por el diario El Tiempo de Bogotá.El múltiple crimen además evidenció las tensiones diplomáticas entre los dos países, cuyas relaciones fueron "congeladas" por el presidente venezolano Hugo Chávez desde el 28 de julio, en reacción a un acuerdo militar de Colombia con Estados Unidos para la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo.Sorpresivamente Caracas acusó a Bogotá de espionaje, al reclamarle en una nota diplomática sobre la "reiterada presencia de funcionarios del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS, servicio de inteligencia y migratorio) en territorio venezolano, detectados realizando labores de espionaje e intentos de soborno".Para el gobierno de Chávez, estas actividades, "claramente inamistosas y tipificadas como delitos", tendrían como objetivo la ejecución de "un gran plan de conspiración y desestabilización en contra de Venezuela".Hasta ahora, el gobierno colombiano de Álvaro Uribe ha guardado silencio respecto a esa acusación, que se suma a otra protesta que Caracas hizo el sábado por una declaración del ministro de Defensa, Gabriel Silva, que manifestó su preocupación por el tráfico de drogas hacia Centroamérica a través de Venezuela.Además el gobierno venezolano no autorizó el lunes el aterrizaje de un avión militar colombiano para traer los ocho cadáveres bajo el argumento de que el operativo terrestre para devolverlos ya estaba en marcha.Ello ocurrió luego de que el presidente Uribe exhortó públicamente a Chávez a superar sus diferencias y cooperar para evitar nuevos hechos como la masacre.Ante la andanada de pronunciamientos del gobierno venezolano a raíz de la masacre, la embajadora de Colombia en ese país, María Luisa Chiappe, dijo este martes a radioemisoras de Bogota que "no voy a caer en provocaciones".La embajadora resaltó que lo importante ahora es que los dos países trabajen conjuntamente por la seguridad de los habitantes de la frontera (de 2.219 km), y aclarar qué fue lo que ocurrió con los colombianos asesinados, cuyos cuerpos se encontraban este martes en la morgue de la fronteriza ciudad de Cúcuta."El punto central de esta situación es la gravedad del hecho de una masacre donde fueron víctimas diez personas, entre ellas ocho colombianos", puntualizó.

Más noticias

0 Comentarios