Cambiar ciudad
La gloria, la celebración, la emoción y la alegría fueron para Giants. El equipo de New York volvió a ahogarle la fiesta a unos dignísimos (y hasta el domingo imbatibles) Patriots de New England y como hace cuatro años, se quedaron con el título.
Otra vez, como en aquella final en 2008 en Glendale, Arizona, hace cuatro años, Eli Manning volvió a ganarle la pulseada al otro quarterback Tom Brady, mismos protagonistas para un mismo ganador.
Atrás quedará, ya a modo de anécdota, lo que fue un partido luchado, apretado y
con apenas 4 puntos de diferencia. El 21 a 17 para el equipo de la Gran Manzana
llegó cuando quedaban solamente 57 segundos por jugar.
Dramático y sufrido para los dos. En la última jugada, la de la expiración, los Patriots casi marcan y de haber ocurrido, la historia hoy sera otra. Así de emocionante y así de infartante.
Fue además un choque con mucha rivalidad dentro del campo. Se jugó con dientes apretados como debe jugarse una final; aunque también con una enorme entrega de todos los protagonistas, los que llenaron los ojos de los más de sesenta y ocho mil fanáticos en el estadio en Indianápolis, Madonna incluida, animadora TOP del mediotiempo, y los más de 111 millones de televidentes que lo vieron desde la pantalla chica alrededor del mundo.
Fue una fiesta completa. Dentro y fuera del campo. Patriots y Giants cumplieron con las expectativas de los días previos. Aunque solo uno se quedó con la gloria.

10:00 am
Orlando