La batalla por las tareas escolares

Cómo los padres y madres pueden mejorar sus probabilidades para que sus hijos hagan su tarea en este nuevo ciclo escolar.

Justo a tiempo para el comienzo de un nuevo año académico una investigación de la Universidad de Michigan indica la forma en que las madres y los padres pueden mejorar las probabilidades de que los niños hagan, realmente, sus tareas escolares.

Según el estudio de la UM que se publica en la revista Journal of Experimental Social Psychology, hay más probabilidades de que los niños hagan en la casa las tareas escolares si las ven como una inversión y no como una tarea.

La mayoría de los niños en EEUU dice que esperan ir a la universidad, según el estudio, pero frecuentemente hay una brecha entre las metas de los estudiantes y su comportamiento real, una brecha que puede ser especialmente ancha entre los estudiantes de bajos ingresos.

Los investigadores llevaron a cabo dos estudios en el que preguntaron a estudiantes acerca de los empleos o trabajos que esperaban tener cuando sean adultos. “Piensa en ti misma como una adulta, ¿qué trabajo crees que tendrás? ¿Qué estarás haciendo de aquí a 10 años?”

Nueve de cada 10 niños y niñas esperaba ir, al menos, a un colegio de dos años, pero sólo el 46% se veía a sí mismos con una identidad como adultos vinculada con la educación. Aquellos que invertían más tiempo en las tareas escolares en casa y tenían mejores calificaciones en el curso del año escolar.

“Aún entre los niños con las mismas calificaciones al comienzo la expectativa de llegar a ser maestra, ingeniero o enfermera al crecer predice que invertirán más tiempo en las tareas escolares en casa”, dijo Daphna Oyserman, una psicóloga en el Instituto de Investigación Social (ISR) de la UM, la Escuela de Trabajo Social y el Departamento de Psicología. “Y entonces no es una sorpresa que tendrán mejores calificaciones a lo largo del tiempo que los niños o niñas que esperan tener un empleo en los deportes, el espectáculo u otras áreas que no dependen de tener una educación”.

Este estudio muestran que una intervención, pequeña pero poderosa, que informe cuánto importa la educación probablemente tendrá un efecto notable en las probabilidades de que los niños pasen más tiempo con sus tareas escolares. Es más probable que las vean como una inversión en su futuro, y no una tarea que interfiere con sus vidas.

“Nuestros resultados también informan al debate en marcha acerca del valor académico de la participación atlética para los jóvenes de minorías y de bajos ingresos. A pesar de los beneficios aparentes en lo que hace a los logros académicos y los resultados para los jóvenes más privilegiados, los datos de nivel nacional no muestran que la participación atlética tenga efectos positivos para los jóvenes urbanos y de minorías, para las niñas y los latinos de áreas rurales. Nuestros resultados coinciden con esos datos, indicó Oyserman.

“Encontramos que algunas indicaciones muy sutiles pueden influir en el desempeño académico”, añadió. “La falta de percepción de la conexión entre las identidades adultas y las acciones del presente pone a los niños en riesgo de un esfuerzo limitado en la escuela y si se espera hasta que los niños de familias con bajos ingresos y de minorías estén en la escuela secundaria para mostrarles esas conexiones se aumentan las probabilidades de que ya estén demasiado atrasados como para llegar a la universidad”.

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