¿Y ahora?

No nos engañemos. Todos sabemos que económicamente -en términos del déficit del gobierno federal y de la deuda que el país tiene- andamos mal. Mal no. Pésimo. Por eso, las propuestas de recortes a partidas fijas, como los pagos del Seguro Social para gente jubilada, tienen suficiente validez para ser al menos consideradas.

Podemos discutir si eso es justo sin que se aumenten primero los impuestos a la gente rica. O sin que se recorte el presupuesto militar que hoy representan miles de millones de dólares AL MES. O sin que se eliminen los miles de millones de dólares en beneficios tributarios a favor de la industria petrolera, que dice con cara llorosa que los necesita aunque se baña en dinero mientras que el país sufre.  Pero que la gente jubilada de ahora y del futuro pueda recibir menos dinero por menos tiempo… es una probabilidad firme.Esto no afectaría a todos por igual. A quien le fue bien a lo largo de la vida y pudo ahorrar para su vejez, recibir una modesta suma del seguro social no representa un problema; pero a quien depende del pago del Seguro Social para vivir una vez que deje de trabajar el tema se convierte en uno de supervivencia.  Y un grupo que se encuentra particularmente vulnerable es la población latina.Aunque el Seguro Social mantiene a millones de hispanos de edad avanzada fuera de la pobreza, el ingreso anual promedio del Seguro Social que reciben los hombres hispanos es apenas de $12,213 al año y para las mujeres es sólo $9,536. Estas prestaciones son casi todo el ingreso de la mayoría de los ancianos latinos jubilados y representan las prestaciones promedio más bajas debido a las ganancias bajas durante su vida. Para remate, las personas latinas de la tercera edad también carecen de acceso al programa. 73% de ellas recibe Seguro Social comparado con el 86% de todas las personas mayores. Los trabajadores latinos con ingresos bajos frecuentemente tienen empleadores que les pagan mal o que no reportan sus salarios al Seguro Social, lo que conduce a un menor índice de participación en el pago de beneficios.  Además, las leyes que cubren a las trabajadoras domésticas dificultan que estas puedan calificar para la cobertura del Seguro Social.El Seguro Social tiene poderosos efectos contra la pobreza. De los latinos que se benefician del Seguro Social, el 19.2% se considera pobre. Sin las prestaciones, este porcentaje se dispararía al 50% para las personas latinas mayores.  Y más allá de proveer a las personas de la tercera edad seguridad financiera y dignidad, el Seguro Social también es un motor importante para la economía local. En Philadelphia, por ejemplo, el Seguro Social contribuye con más de $2,900 millones a la economía anual de la ciudad al pagar prestaciones a más de 243,000 residentes. Si los recortes al Seguro Social proceden –algo que los estadounidenses parecen empezar a aceptar- lo menos que los líderes hispanos del país le deben dejar claro al Congreso- es que un grupo poblacional, el hispano, pagará por los platos rotos.

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