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Viviendo junto a la última frontera de la Guerra Fría (con video)

Están acostumbrados a trabajar sus campos a apenas unos kilómetros de los soldados surcoreanos, sus misiles y artillería. Pero hasta aquellos que viven cerca del borde de la Zona Desmilitarizada están preocupados y decepcionados por los ensayos armamentísticos y la retórica de Pyongyang.

Viviendo junto a la última frontera de la Guerra Fría (con video) Viviendo junto a la última frontera de la Guerra Fría (con video)

Viviendo junto a la última frontera de la Guerra Fría (con video)

Un día como otro cualquiera en la granja.

Un día normal cuando su granja linda con la última gran frontera de la Guerra Fría, compuesta por más de un millón de soldados norcoreanos e ingenieros que perfeccionan una bomba nuclear.

Cho Suk Haan vive en el área restringida surcoreana al borde de la Zona Desmilitarizada.Dice estar alarmado por las recientes actividades de Corea del Norte y muy triste porque ambas Coreas se alejan nuevamente.

“¿Por qué debemos vivir así? Me siento avergonzado ante el mundo. Es una vergüenza para el pueblo coreano como nación”, dice Suk Haan.

Muchas familias de aquí fueron divididas al final de la Guerra de Corea, quedando numerosos miembros al otro lado de la frontera.

De ahí el nombre Tongilchon, que en español significa Poblado de la Unificación.

Sus habitantes están acostumbrados a la tensión, por lo que no sorprende que algunas personas ignoren el ruido de sables procedente del norte comunista.

“No estoy preocupado por nada. Mis sentidos se han apagado. Corea del Norte está empezando una especie de circo público y creo que hay pocas posibilidades de que estalle la guerra”, dice Lee Young-Yong, productor de pasta de soja, Poblado de la Unificación.

No es una visión compartida en esta zona, a pocos minutos de carretera.

Los soldados surcoreanos están en un fuerte estado de alerta y afirman que las posibilidades de una provocación armada de las fuerzas comunistas son mayores que nunca.

Aquí se preparan para el conflicto, pero de vuelta al Poblado de la Unificación hay sobre todo una sensación de impotencia.

“Pensé que todo estaría tranquilo y entonces escuché que estaban fabricando bombas nucleares. Y eso me pone muy nerviosa. No estoy contenta con lo que está pasando pero ¿qué puedo hacer?”, dice Lee Yun-Hee, comerciante, Poblado de la Unificación.

Es probablemente un sentimiento compartido por los norcoreanos que viven bajo el mástil de bandera más grande del mundo.

Si las amenazas de conflicto armado se cumplen, no importa en que lado de la zona desmilitarizada se vive cuando uno está en primera línea.

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