Una Vida Humana Barata

Elizabeth DiNunzio era una guapísima jovencita de 22 años. Estaba a dos semanas de terminar sus estudios de español y graduarse con honores (magna cum laude) en la Universidad de Mount St. Mary en Emmitsburg, Maryland. Sin duda, tenía un futuro brillante por delante en la vida… pero se cruzó con un imbécil identificado como Joshua Cool una tarde a fines de Abril del año pasado.

Cool, de 29 años de edad, la mató al atropellarla con una camioneta pick up mientras que ella hacía ejercicio trotando por una calle cercana a la universidad. Elizabeth no cometió ninguna infracción o imprudencia que precipitara su muerte. Los detectives que investigaron el accidente encontraron que Cool, por su parte, no conducía demasiado rápido ni tampoco estaba ebrio o drogado. Solo hallaron que mató a Elizabeth por manejar “distraído”.

Al principio el Fiscal le presentó cargos por conducir negligentemente; pero la abogada defensora de Cool, Kate English, logró que la acusación fuera reducida a “falta de cuidado para evitar a un peatón”, a cambio de que Cool se declarara culpable y se evitara así tener que decidir el caso en un juicio.

¿Por qué aceptó la fiscalía este arreglo fuera de corte?

El fiscal estatal, Charlie Smith, dijo a la prensa que Cool no podía ser acusado de homicidio vehicular porque no se tenía pruebas de que hubiera actuado”a propósito” con desprecio hacia la vida humana. “Aunque se trate de un incidente extremadamente triste y trágico, no es un crimen la muerte de una persona por mera negligencia”, dijo.

Cool, sin embargo, le quitó la vida a una persona inocente y debía recibir un castigo por su “falta de cuidado para evitar a un peatón”. Cuando fue sentenciado la semana pasada en un tribunal del condado de Frederick, la Corte lo multó con $500.

$500 dólares, por la vida de una joven con un futuro brillante. Y la abogada de Cool dice que a su cliente se le impuso “todo el peso de la ley”. Increíble.

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