Vendrían al área 17 chinos presos en Guantánamo

Permanecen en la prisión de Guantánamo sin recibir cargos formales en su contra y sus abogados intentan traerlos a nuestra región.

En el año 2001 diecisiete miembros de la etnia de chinos musulmanes Uighur fueron capturados en un campo de entrenamiento guerrillero en Afganistán. Desde entonces, el grupo ha permanecido en la prisión militar de Guantanamo sin recibir cargos formales en su contra. Y ahora sus abogados quieren traerlos a nuestra región.

Bajo órdenes de una Corte Federal, en octubre del 2008 diecisiete ciudadanos chinos detenidos en Guantánamo debían ser puestos en libertad y reubicados en la pequeña comunidad Uigur en Fairfax, Virginia. Pero la moción no prosperó, y a pesar de que desde el 2004  las autoridades estadounidenses reconocen la inocencia de los detenidos, nadie sabe qué hacer con ellos.

El Gobierno Chino ha demandado la repatriación de los detenidos. Sin embargo, hay quienes temen por el destino de estas personas bajo custodia China. De acuerdo a Nury Turkel, representante legal de los detenidos, la etnia de Uighur es uno de los grupos étnicos más oprimidos de China. Su tratamiento por parte del gobierno Chino es similar a de los tibetanos.

Otros temen que si son liberados dentro del país, esto podría sentar un precedente difícil de contrarrestar si otros detenidos de Guantanamo, que han sido detenidos sin cargos formales, buscaran la misma alternativa. De hecho, el Representante republicano Frank Wolf, dice que “bajo la ley, un terrorista es un terrorista”. Alegando que quien ha pasado siete años en Guantánamo es un individuo peligroso, con cargos formales o sin ellos.
La etnia Uighur proviene de un grupo de musulmanes turcos nómadas que habitan la región de Xin-Jiang en China. En 1940 abogaron por su independencia ante el gobierno de Beijing, pero la violenta represión militar y política con la que se les respondió contribuyó a brotes esporádicos de violencia en 1991.

Ante esto, el representante demócrata Jim Moran expresa que es sorprendente cómo algunas personas pueden infundir miedo hacia otras personas que no conocen, especialmente hacia aquellos cuyos nombres no pueden ser pronunciados fácilmente.

Entretanto, la corte suprema todavía se encuentra tratando de decidir si aprueba la petición de libertad y bajo qué condiciones. En todo caso, podría pasar más de 1 año antes de que los interesados se enteren qué se hará con ellos.

Más noticias

0 Comentarios