Veinte años después Nicosia sigue dividida

Las tropas de las Naciones Unidas custodian la seguridad de la frontera que separa la república de Chipre.

Parece un pueblo fantasma.

Pero no es otra cosa que las entrañas, el corazón herido de Nicosia, la última capital dividida en 2, donde griegos y turcos conviven a ambos lados de lo que se conoce en Chipre como la Línea Verde.

Una ciudad donde una simple salida de compras puede terminar en un retén donde te piden el pasaporte.

"Este es mi país, y cada vez que tengo que pasar debo mostrar un documento, uno aquí y otro allá. Uno diferente cada vez. Todos los días. ¡Estoy harto!”, dice Yusuf Salih, turco-chipriota.

“Está situación no es buena. Ni para nosotros ni para ellos”, comenta Panayi Charlambous, Greco-chipriota.

Fue en 1974 que Turquía invadió el Norte de Chipre, luego que los nacionalistas griegos dieran un golpe de estado apoyados por Atenas.

En el ex aeropuerto internacional, reliquias fantasmales permanecen como un testimonio de la violencia vivida.

Desde entonces la isla ha permanecido dividida entre el territorio apoyado por los turcos en el Norte, y la república de Chipre en el Sur.

Aquí, a lo largo de la Línea Verde, los cascos azules de las Naciones Unidas patrullan la zona limítrofe que separa las fuerzas griegas de las turcas.

"El problema entre ambas parte son, simplemente escaladas en la tensión, alguna agresión verbal, piedras o apuntar con armas uno al otro, es algo de todos los días, a veces sube la tensión, pero resulta importante para los 2 lados que estemos controlando y previniendo un estallido", argumenta David Provan, Fuerza de Paz de las Naciones Unidas.
Y durante muchos años es lo que las Naciones Unidas han hecho, con la esperanza de que un acuerdo por la unificación de la isla llegue algún día.

Una nueva ronda de conversaciones de paz comenzó el último año pero fracasaron en su intento de lograr acuerdos.

"La gente de ambos lados es escéptica. Ya han visto fracasos, y tienen motivos para ser escépticos. Pero también tienen esperanza. Y nosotros tenemos esperanza. Esperanza cauta, como nos gusta decir, pero esta vez estamos esperanzados porque es la mejor manera, en mucho tiempo de poder alcanzar una solución", expresa José Díaz, vocero de la misión de las Naciones Unidas en Chipre.

Pero por ahora, alcanzar a un acuerdo final para terminar con décadas de división parece un sueño muy lejano.

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