¿Hacia Dónde Van Los Jóvenes Latinos?

Es más difícil encontrar desocupado hoy en día a un joven latino entre los 16 y 25 años de edad que hace algunas décadas. Según “El Cambiante Sendero del Joven Hispano Hacia la Adultez”, un estudio conducido por el sociólogo Richard Fry del Pew Hispanic Center, en 1970 el 77% de los jóvenes hispanos entre esas edades se ocupaba y en el 2007 el 86% se ocupa… estudiando, trabajando o haciendo el servicio militar en las fuerzas armadas, siempre hambrientas de voluntarios que no quieran o puedan simplemente estar vagando.

La mejora no solo se ha registrado entre los hispanos. Cambios similares se han visto entre jóvenes afroamericanos y blancos; pero la diferencia es que la representación hispana en la población general se triplicó entre esos años, pasando del 5% en 1970 al 18% en el 2007.

Sin embargo, la buena noticia podría y debería ser mucho mejor. Por ejemplo, más jóvenes podrían estudiar.

Según un sondeo realizado entre Agosto y Septiembre de este año con 2,012 jóvenes hispanos mayores de 16 años,  casi nueve de cada diez (89%) participantes dijeron que obtener una educación universitaria es muy importante para ser exitosos en la vida. Sin embargo –tristemente- menos de la mitad de ellos (48%) dijo planear en realidad ir a la universidad.

Los resultados del sondeo, presentados en el estudio “Latinos y la Educación: Explicando la Insuficiencia de Logros”, conducido por Mark Hugo López también del Pew Hispanic Center, muestran que en un descorazonador 74% de los casos la situación económica de los jóvenes y/o las de sus familias truncan sus planes universitarios. Otra razón, mencionada por alrededor de la mitad de los encuestados, es la falta de habilidad para hablar, leer y escribir en inglés a un nivel de educación superior. 

El estudio arrojó otro par de datos. Uno, es que casi cuatro de cada diez jóvenes hispanos dijeron que no les gusta la escuela, o que no creen que les haga falta estudiar más para poder vivir bien. El otro dato –desgarrador- es que los jóvenes ven como más responsables de sus problemas educativos a sus propios padres, que a la falta de mejores maestros.

Si usted es padre de familia y comprende el panorama de estos jóvenes, todos estos datos le deberían resultar preocupantes. Mucho más, le aseguro, que lo que les resulta a las fuerzas armadas.

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