La UE inicia nueva etapa dotada de un presidente y de un ministro de RREE

El martes, al entrar en vigencia el tratado de Lisboa, la Unión Europea (UE) tendrá su primer presidente, el belga Herman Van Rompuy, y una "ministra" de Relaciones Exteriores, la británica Catherine Ashton, dos personalidades que suscitan interrogantes y controversias.

El martes, al entrar en vigencia el tratado de Lisboa, la Unión Europea (UE) tendrá su primer presidente, el belga Herman Van Rompuy, y una "ministra" de Relaciones Exteriores, la británica Catherine Ashton, dos personalidades que suscitan interrogantes y controversias.Por el momento, la creación de esas dos funciones es la principal innovación de este texto, que permite a Europa dar vuelta la página a diez años de dolorosas reformas institucionales.Dicho texto, heredado del fallido proyecto de Constitución europea, constituye la última tentativa antes de mucho tiempo de reformar el funcionamiento de la UE, pues por el momento no se ve ningún interés de los Estados en presentar otro proyecto ambicioso.El tratado debe permitir facilitar la toma de decisiones de la UE ampliada a 27 países, y quizás a más de 30 dentro de poco con los Balcanes e Islandia, limitando los derechos de veto. Los derechos del Parlamento son reforzados, al tiempo que se introduce un derecho de iniciativa popular.Pero lo que llama la atención es la creación de los cargos de presidente del Consejo Europeo y de Alto Representante para las Relaciones Exteriores.Los dos designados tienen por delante la inmensa tarea de convencer. El primero, poco conocido, fue una decepción para aquellos que querían una personalidad capaz de hablar de igual a igual con Estados Unidos y China.La segunda es blanco de críticas por su inexperiencia y la hostilidad tradicional de Londres a toda diplomacia supranacional.Europa está dirigida por "dos pigmeos" comentó irónicamente el jefe del Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP) ante el Parlamento Europeo, Nigel Farage.Por el contrario, el ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Bernard Kouchner, habló de "equilibrio (...) no tan malo" y defiendió a Van Rompuy y su "ciencia del compromiso": se dice que no es una personalidad carismática (...) Quizás no es una de las cualidades primordiales para dirigir a Europa".El ex primer ministro belga tiene intenciones de entrar de lleno en sus funciones el 1 de enero, para no interferir con la presidencia rotativa de la UE, ejercida actualmente por Suecia y que termina a fin de año.De todas maneras, estará el martes en Lisboa para una ceremonia que marca la instauración del tratado, y se reunirá la próxima semana con los dirigentes italiano Silvio Berlusconi y danés Lars Loekke Rasmussen.En cambio, Catherine Ashton estará desde la próxima semana bajo los proyectores y el miércoles deberá someterse a una primera audición difícil ante el Parlamento Europeo.Los euroescépticos británicos quieren hostigarla por su lejano pasado de militante en favor del desarme nuclear dentro de una organización considerada cercana a los comunistas."¿Ashton está a favor de una política exterior europea, o representa la posición de su país?", preguntó el vicepresidente de los Verdes europeos, Daniel Cohn-Bendit.De su lado, el ex primer ministro francés Michel Rocard fue demoledor. "La idea de confiar la diplomacia de Europa a Inglaterra, es decir a un país que no quiere una diplomacia europea de ninguna manera", es "una caricatura", sostuvo.Catherine Ashton destaca sus credenciales europeas, sobre todo el papel clave que desempeñó en la ratificación del Tratado de Lisboa en Gran Bretaña.En todo caso, pasará a ser una "casi ministra" de Relaciones Exteriores europeas, con prerrogativas claramente reforzadas con respecto a su predecesor Javier Solana.La Alta Representante, además de verse dotada progresivamente de un amplio servicio diplomático europeo, también contará con un presupuesto importante, gracias a su estatuto simultáneo de vicepresidenta de la Comisión Europea.

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