Torrenciales lluvias podrían hacer parar las centrales nucleares brasileñas

Autoridades de Angra dos Reis, en donde murieron 46 personas en cuatro días de torrenciales lluvias, pidieron el domingo detener dos centrales nucleares que funcionan en esa ciudad turística a 150 km al sur de Rio de Janeiro.

Autoridades de Angra dos Reis, en donde murieron 46 personas en cuatro días de torrenciales lluvias, pidieron el domingo detener dos centrales nucleares que funcionan en esa ciudad turística a 150 km al sur de Rio de Janeiro.El alcalde de Angra dos Reis, Tuca Jordao, pidió interrumpir la generación en las usinas de Angra I y Angra II en momentos en que toda la región está acosada por derrumbes e inundaciones."No hay problemas operacionales en las usinas Angra 1 y Angra 2 (...) pero si siguen deslizándose laderas necesitaremos cerrarlas", declaró Jordao.La carretera entre el puerto paulista de Santos y Rio de Janeiro, una de las principales rutas de fuga en caso de accidente nuclear, se encuentra parcialmente bloqueada ante el riesgo de derrumbes sobre la pista.Para Jordao, sería prudente interrumpir el funcionamiento de las centrales ya que en caso de emergencia en las usinas no habría cómo evacuar la ciudad.Una eventual suspensión de la generación no perjudicaría el suministro de electricidad de Rio de Janeiro debido a que ese estado brasileño dispone de alternativas, dijeron funcionarios de la empresa de energía nuclear.Según un balance divulgado el domingo, al menos 46 personas murieron en el municipio de Angra dos Reis tras cuatro días de lluvias diluvianas. La población teme nuevos derrumbes en áreas de riesgo, donde viven más de 35.000 personas.El viernes deslizamientos de tierra y vegetación nativa dejaron al menos 29 fallecidos en la turística isla Ilha Grande y 17 en la ciudad de Angra. El estado de Rio de Janeiro registra desde el miércoles 68 muertos en deslaves e inundaciones y más de 3.000 debieron abandonar sus casas.Unos 200 socorristas con perros trabajan en las zonas afectadas, en un operativo que puede llevar varios días más. Sin embargo, a medida que pasan las horas las posibilidades de rescatar personas con vida van disminuyendo."Unas 35.000 personas en el centro de Angra viven en laderas", áreas de riesgo de nuevos derrumbes, declaró Jordao."Este verano será un verano de alto índice pluviométrico (...). A la población de Angra dos Reis: por favor, ante cualquier señal de lluvia" deben abandonar sus casas, afirmó Jordao.Las autoridades prevén que unas 500 casas en todo el municipio sean demolidas o prohibidas de habitar, ya que se encuentran en áreas de riesgo.La playa de Bananal, en Ilha Grande, fue el área más afectada por las lluvias cuando en la madrugada del viernes la ladera de uno de los cerros se desprendió completamente, dejando 29 muertos y seis heridos.El alud de tierra, piedras y vegetación nativa cayó sobre parte de la posada de lujo Sankay -donde habría unas 40 personas- y también sobre varias casas alquiladas por turistas para las celebraciones de Año Nuevo.Los trabajos de los socorristas continuaron duurante todo el domingo, por tercer día consecutivo.El escenario desolador se apoderó de la paradisíaca Bananal, ubicada en una ensenada de agua cristalina que la hace una de las playas más bonitas de Ilha Grande, uno de los destinos favoritos de turistas extranjeros y nacionales.A su vez, Vila Velha, barrio de Angra, está aislada desde hace tres días, sin agua ni electricidad, informó la oficial Agencia Brasil. La carretera que comunica con el centro está cortada por los derrumbes de tierra, y la única forma de traslado es en barco.Como se trata de un terreno rocoso, en el que la vegetación nativa desarrolla raíces pequeñas y la sierra tiene una inclinación pronunciada, el suelo resulta muy inestable. La ocupación de ese terreno aumenta aún más el riesgo de accidentes.En diciembre de 2002 una fuerte tormenta ya había dejado 40 muertos en Angra dos Reis, y las operaciones de socorro duraron tres meses.

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