Talibanes prometen devolver a tropas en ataúdes

El gobierno afgano se declaró satisfecho el miércoles por el próximo envío de 30.000 soldados estadounidenses.

El gobierno afgano se declaró satisfecho el miércoles por el próximo envío de 30.000 soldados estadounidenses más, a los que se sumarán 5.000 de la OTAN, para combatir a la insurgencia talibán, que aseguró que esos refuerzos no harán sino aumentar el número de muertos entre los aliados.

"El Presidente (estadounidense) Barack Obama reiteró muy claramente el compromiso de Estados Unidos en Afganistán y su discurso corresponde del todo a lo que esperaban el gobierno y el pueblo afganos", declaró el ministro de Relaciones Exteriores, Rangeen Dadfar Spanta.

"Debemos asumir progresivamente nuestras responsabilidades para que al final nuestros invitados extranjeros puedan regresar a casa", añadió.

Obama anunció el martes el envío de 30.000 militares suplementarios en nombre del "interés nacional vital" de Estados Unidos e insistió en que "Afganistán no está perdido", pese a que "los talibanes ganaron terreno".

Como complemento, este miércoles, la Alianza Atlántica (OTAN) afirmó que la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) en Afganistán, bajo su mando, tiene asegurado un refuerzo de "al menos" 5.000 hombres.

"Puedo confirmar que los aliados (miembros de la OTAN) y nuestros socios aportarán una contribución suplementaria significativa, de al menos 5.000 soldados y probablemente unos cuantos millares más", declaró en Bruselas el secretario general de la organización, Anders Fogh Rasmussen.

Y, según el diario El País, España contribuirá con unos 200 efectivos.

Obama acompañó la ayuda de una advertencia al presidente afgano Hamid Karzai, cuya reelección se vio empañada por fraudes y cuyo gobierno está acusado de corrupción. "La época del cheque en blanco se acabó", le espetó.

El canciller afgano resaltó que Obama había insistido en la importancia de la amenaza terrorista a nivel regional, "diciendo claramente que no debemos permitir a las regiones situadas al otro lado de la línea Durand que se conviertan en bases permanente para Al Qaida y el terrorismo", en referencia a la frontera entre Afganistán y Pakistán.

Los talibanes reaccionaron diciendo a Obama que "los 30.000 soldados suplementarios reforzarán la resistencia y la lucha".

"Obama verá desfilar muchos ataúdes de soldados estadounidenses muertos en Afganistán", auguró el portavoz Qari Yusuf Ahmadi por teléfono a la AFP, estimando además que "se verán obligados a una retirada vergonzosa".

El general Stanley McChrystal, comandante de las fuerzas estadounidenses y de la OTAN en Afganistán piensa justo lo contrario.

"El nuevo análisis de la situación en Afganistán y en Pakistán efectuado por el presidente (Obama) me ha dado una misión clara y los recursos para cumplirla", declaró el general. Y eso que serán 10.000 menos de los que había pedido.

"La claridad, el compromiso y la resolución del discurso del presidente son un avance principal para llevar la seguridad a Afganistán y eliminar los santuarios de los terroristas que amenazan la seguridad de la región y del mundo", añadió.

El martes un soldado estadounidense perdió la vida en el Este de Afganistán, lo que eleva a 300 el número de norteamericanos muertos en el país en lo que va de año. En 2008 Estados Unidos registró 155 bajas.

"Enviar más soldados extranjeros no va a ayudar a Afganistán. Sólo va a reforzar la idea de que se trata de una invasión extranjera, que los estadounidenses están aquí para defender sus intereses y tener una presencia militar en Asia Central, cerca de Irán y de China", opina Shah Agha, un taxista de 43 años que otrora fue capitán del ejército comunista afgano.

La organización defensora de los derechos humanos Human Rights Watch (HRW) estimó que "no hay un número mágico de soldados estadounidenses que pueda aportar la seguridad en Afganistán".

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