Suelta las perlas falsas y recibe las auténticas

Aprende a soltar las cosas y prepárate para recibir algo mejor

Años atrás escuché a un pastor compartir una breve pero muy interesante reflexión.
La historia era de una pequeña niña a quien su padre le amaba grandemente y ella a él. Esta pequeña tenía un lindo collar de “perlas” (no autenticas), que cuidaba diligentemente por lo mucho que le gustaba. Algunas veces su padre tomaba a la niña en los brazos y le preguntaba: hijita, me amas? Y ella le contestaba: si papi, muchísimo. Entonces le padre le decía si me amas, dame tu collar de perlas, pero entonces la niña se entristecía en gran manera, y no estaba dispuesta a entregar algo a lo que estaba tan apegada.
Así pasó el tiempo, y la escena se repetía, hasta que, un día, de nueva cuenta el amoroso padre preguntó a la niña si lo amaba y si estaría dispuesta a entregarle su collar de “perlas”. La niña sabía que su padre le amaba tanto y ella a él que, sin importar  las lágrimas y el dolor que sentía en aquel momento dijo: está bien papi, te entrego mi collar de “perlas”, acto seguido la niña se quito el collar y lo puso en las manos de su padre. Entonces el amoroso padre abrazó a su hija y sacando un auténtico collar de perlas lo colocó sobre el cuello de su amada hija, quién no podía creer lo que estaba sucediendo. Finalmente ella comprendió que todo este tiempo su padre, que tanto la amaba, tenía algo mejor para ella.
Algunas veces nos aferramos tanto a algo, aunque no sea tan bueno, que nunca estamos listos para recibir algo mejor. Creo que hay situaciones difíciles en las que tenemos que aprender a soltar las cosas, dejarlas en manos de Dios, quien es nuestro padre amado, porque seguramente el tiene algo mejor.

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