Suecia se prepara para la muerte de Saab, en manos de un "milagro chino"

Suecia se prepara para enterrar a su contructor automotor Saab tras el fracaso de su cesión por parte de General Motors (GM) a Koenigsegg, un epílogo probable que provocará miles de despidos a menos que tenga lugar un milagroso rescate chino.

Suecia se prepara para enterrar a su contructor automotor Saab tras el fracaso de su cesión por parte de General Motors (GM) a Koenigsegg, un epílogo probable que provocará miles de despidos a menos que tenga lugar un milagroso rescate chino.Saab Automobile, que emplea a 3.400 personas en Suecia, perdió 293 millones de euros en 2008 y sus ventas sólo representaron un 1,1% del total de ventas mundiales de GM, que quiere vender la marca sueca desde hace casi un año.Tras el anuncio el martes por parte del fabricante de autos de lujo sueco Koenigsegg de que renunciaba a comprar a Saab, GM tiene que dar a conocer sus intenciones sobre su filial la semana próxima en un consejo de administración en Detroit (EEUU)."El escenario más probable es el cierre" de Saab, estimó el analista Paul Newton, de IHS Global Insights, en sintonía con las especulaciones de la prensa sueca, muy pesimista respecto al futuro de esta compañía emblemática del país escandinavo.Ante esta situación, la última opción posible es que el chino Beijing Automotive (BAIC), que se había aliado a la oferta de Koenigsegg en septiembre, decida seguir adelante en soledad.El quinto constructor chino, que busca salir al mercado internacional, indicó el miércoles que iba a "reevaluar con prudencia" el proyecto."El problema es que Pekín está interesado únicamente en lo que no podrá obtener de General Motors: la tecnología. Y es por eso que es poco probable que llegue a un acuerdo para impedir que Saab desaparezca", subrayó Paul Newton.El grupo chino Geely, que se encuentra en negociaciones avanzadas con Ford para adquirir al constructor sueco Volvo Cars, ha dicho que se concentraría en esta operación.El cierre de Saab no sólo tocará sentimentalmente a los suecos, sino que constituiría además una catástrofe social para su feudo de Trollhättan y el sector automotor en general del país nórdico."Ahora debemos esperar a ver qué dice GM. Pero espero que la empresa tenga conciencia de la importancia de Saab para Suecia", afirmó el alcalde de Trollhättan, Gert-Inge Andersson.Es que además de los 3.400 empleaados de Saab, podrían suprimirse entre 5.000 y 10.000 empleos adicionales de contratistas.De su lado, el gobierno sueco ha mantenido el mismo discurso desde pricipios de año, repitiendo en forma incansable que no participaría en una empresa deficitaria que un grupo privado no logró volver rentable.

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