¡Sinvergüenzas, Caramba!

Hay que ser sinvergüenza y tener el alma de acero para hacer lo que alguna o algunas personas ciegas por el odio y el racismo hicieron la semana del lunes 22 de Junio a la familia de la salvadoreña Ana Fernández.

Ana fue una de las víctimas mortales en el choque de trenes de Metro que dejo a nueve personas muertas el lunes 22 por la tarde. La inesperada partida de Ana dejó sin madre a seis inconsolables hijos, entre ellos a una niñita de apenas dos años de edad.

Estos datos, breves pero dolorosos, son suficiente para que cualquier persona normal sienta el deseo de llorar y compadecerse por esa familia. Pero algún o algunos brutos –la familia Fernández no ha querido especificar-  llamaron al número de teléfono que la prensa había hecho público para donar ayuda, para averiguar si Ana Fernández y su familia eran inmigrantes ilegales.

¿Qué falta de decencia puede permitir a alguien ser tan inmoral que ni el dolor de perder a un ser querido tan valioso como una madre le puede detener a hacer una pregunta inmerecida? ¿Tanto es el odio contra los hispanos? ¿Tan bajo ha caído este país?

 Por si acaso, Ana Fernández era una inmigrante legal. Y todos sus hijos son ciudadanos estadounidenses.

Aún así, dudo que la persona o personas que llamaron preguntando por el estatus migratorio de los Fernández estén ahora satisfechos. Su problema no es la inmigración legal o ilegal. Es el odio racista contra otros.

Más noticias

0 Comentarios