Silvio Berlusconi afirma que ya ha perdonado a su agresor

El jefe del Gobierno italiano Silvio Berlusconi, convaleciente en su residencia de Arcore, cerca de Milán, perdonó a su agresor y telefoneó al presidente de la República, Giorgio Napolitano, después de tres meses de tensas relaciones, informó la prensa italiana este miércoles.

El jefe del Gobierno italiano Silvio Berlusconi, convaleciente en su residencia de Arcore, cerca de Milán, perdonó a su agresor y telefoneó al presidente de la República, Giorgio Napolitano, después de tres meses de tensas relaciones, informó la prensa italiana este miércoles.Silvio Berlusconi afirmó haber "perdonado" a Massimo Tartaglia, un desequilibrado que lo agredió el 13 de diciembre en Milán, durante una teleconferencia el martes con su partido, según el diario Il Corriere della Sera."Ustedes saben que soy incapaz de ser rencoroso, pero el gesto (de Tartaglia) no debe ser subestimado. (...) Espero que no lo liberarán demasiado pronto (...) La magistratura debe dar una señal" para disuadir a otros potenciales agresores, agregó. Berlusconi también llamó al presidente Napolitano, quien había exhortado a "no alimentar las tensiones" y a recuperar una "confrontación civilizada" entre los partidos políticos.Las relaciones de los dos hombres se hicieron particularmente tensas durante los últimos tres meses. Tras la sentencia desfavorable de la Corte constitucional rechazando la inmunidad penal del jefe del gobierno, el 7 de octubre, Berlusconi acusó a Napolitano de parcialidad, recordando que había pertenecido al Partido Comunista."Me agradó" que Silvio Berlusconi haya llamado, declaró Giorgio Napolitano, según el diario La Stampa. "Las relaciones personales (con Silvio Berlusconi) siempre han sido buenas", agregó, precisando que "las relaciones personales son una cosa y otras las relaciones institucionales".Berlusconi sufre de una fractura de la nariz y tiene dos dientes rotos después de haber recibido de lleno en el rostro, al terminar un mitin político, una reproducción en miniatura de la catedral de Milán lanzada por Massimo Tartaglia, un hombre sometido a tratamiento por problemas mentales desde hace diez años.El jefe del gobierno pasó cuatro noches en el hospital debido a persistentes dolores, antes de ser dado de alta el jueves. Sus médicos le recomendaron quince días de convalecencia, sin participación en actividades públicas, incluyendo el consejo de ministros.

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