Segundo Aniversario Del Asesinato De Los Diputados

Como pasa el tiempo de rápido y la tragedia de los 11 diputados del Valle del Cauca continua muy fresco en nuestras mentes y en nuestros corazones.

Como pasa el tiempo de rápido y la tragedia de los 11 diputados del Valle del Cauca continua muy fresco en nuestras mentes y en nuestros corazones. Los hijos, nietos, familiares y amigos de los diputados continúan forjando sus propias vidas, otros los acompañan en la eternidad. Solo han quedado preguntas, secretos y proyectos enterrados en las fosas de los cementerios.

Hoy todos los familiares de los diputados pasamos la segunda página del dolor y de la tragedia de un puñado de hombres inocentes secuestrados y tratados con crueldad por más de 5 años en las selvas Colombianas. Estoy más que seguro que mi anciano padre el poeta, maestro y escritor Vallecaucano Efraín de Jesús Hoyos a pesar de su enfermedad y dolencia lo primero que hizo esta mañana al levantarse fue a buscar el retrato empolvado de mi hermano mayor Jairo Javier Hoyos Salcedo sacrificado por la guerrilla de las FARC sin piedad ni compasión con sus otros compañeros.

Mi padre ya debe haber colocado el cuadro con la foto gigante de su hijo amado, ha puesto la bandera Colombiana, como costumbre ha encendido varios cirios y rezado el Santo Rosario. Dentro de su enfermedad es lo único que no ha podido olvidar pues la ausencia de su hijo ni el Alzheimer ha podido borrar esas imágenes que llevará hasta la tumba.

Lo que nos ha llenado de paz es que hoy se inaugurará el parque ecológico por la vida, en homenaje a los once ex asambleistas del Valle del Cauca. Nuestras oraciones y plegarias serán elevadas no solo por mi hermano Jairo sino por todas las familias, sus hijos, y por todo el Pueblo Colombiano.

Hago un llamado de nuevo a las FARC para que terminen de liberar a los secuestrados, que entreguen sus armas que se incorporen a la vida civil, que sean parte de la construcción de la paz nacional. Colombia se esta recuperando poco a poco.

Necesitamos nuevos ideales llenos de solidaridad, de amor de inversión social y que traigan esperanza a los más necesitados. Hay que devolverle a Dios a los resentidos, oprimidos y desplazados y así Colombia vivirá en paz. Que mi hermano Jairo Hoyos y los otros diputados descansen en paz ¡es posible olvidar!

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