Saab, un pequeño fabricante sueco ahogado en el océano de GM

El constructor automotor sueco Saab, del que General Motors anunció este viernes el cierre, ha ido desapareciendo poco a poco durante las dos décadas pasadas en el seno del grupo del gigante estadounidense, un tiempo en el que no generó beneficios más que un año.

El constructor automotor sueco Saab, del que General Motors anunció este viernes el cierre, ha ido desapareciendo poco a poco durante las dos décadas pasadas en el seno del grupo del gigante estadounidense, un tiempo en el que no generó beneficios más que un año.Las tentativas de compra de Saab estos últimos meses por parte de Koenigsegg, el fabricante sueco de vehículos de lujo, aliado al chino Beijing Automotive (BAIC), y por parte del constructor holandés de coches deportivos Spyker, no llegaron a concluirse.El año pasado, Saab representó sólo el 1,1% de las ventas mundiales del constructor estadounidense, al caer bajo el umbral de las 100.000 unidades, con tan solo 93.295 coches vendidos, el equivalente a su nivel de producción de 1990. El año anterior vendió 133.000 vehículos.El fabricante sueco, que emplea a unas 3.400 personas en Suecia, sufrió una pérdida neta de 3.000 millones de coronas (270 millones de euros).La marca se vio afectada por la crisis económica pero también por el envejecimiento de sus modelos de alta gama: sus dos productos más emblemáticos, las berlinas 9-3 y 9-5, se crearon respectivamente en 2001 y 1997.Fundado en 1937 con la ayuda del Gobierno sueco para fabricar aviones (Saab Aviation sigue siendo hoy uno de los principales fabricantes de aviones caza), Saab se diversifica tras la guerra en el automóvil. Con sede en Trollhattan, en el suroeste de Suecia, Saab amplía su capacidad industrial al asociarse con el fabricante de pesos pesados Scania en 1969.Su época dorada le viene cuando se beneficia en 1982 de una fuerte devaluación de la corona sueca, favorable a las exportaciones, y del éxito de sus modelos turbo, una tecnología en la que fue pionero en 1977, conquistando Europa. Su diseño audaz y sus innovaciones técnicas la convierten poco a poco en una marca de renombre.Las primeras dificultades financieras aparecen a finales de la década de los 80. Tras tres años de pérdidas, General Motors adquiere entonces el 50% del capital en 1990, y retoma el control de la totalidad de la empresa en el año 2000.Saab Automobile se separa primero de Scania, y luego de Saab Aviation, para convertirse en una marca de General Motors.Pero la situación financiera del fabricante sueco no se endereza. En casi dos décadas bajo control del gigante estadounidense, Saab sólo logra beneficios en el año 2001, y General Motors, en una situación económica delicada, se desinteresa de la ventas confidenciales del fabricante sueco.

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