Rumbo a México

Teresa decidió negociar su regreso a Culiacán con la DEA. Testificará en contra de Epifanio Vargas, el candidato a la presidencia de México, a cambio de inmunidad. Pero la decisión tiene también un coste. “Dejo el negocio, todo, pero lo que más me duele es dejar a un gran amigo”, le dice a Oleg. ¿Qué te pareció su despedida del ruso?

Teresa ha demostrado una vez más ser toda una superviviente. Escondida en la casa de Oleg, está negociando con la DEA su regreso a Culiacán para testificar en contra de Epifanio Vargas cuando es sorprendida por la policía española. Vuelve a huir a la carrera, y en tacones, de sus persecutores y una vez más, sale victoriosa.

Pero su visita a México estará llena de peligros. El Ratas ya ha anunciado que le llenará la boca de plomo tan pronto como pise el DF. Por supuesto, Epifanio está de acuerdo; nada a estas alturas puede arruinar su carrera política.

“Lo siento Teresa pero es tu vida o la mía y la mía vale más porque a ti no te necesita nadie y en cambio a mí me necesitan cien millones de mexicanos”, afirma el candidato a la presidencia.

Teresa es consciente de estos riesgos y hasta le gusta la idea de volver a sentir miedo, de volver a sentirse viva. Pero la decisión también supone dejar todo atrás; dejar a todos atrás, incluido al ruso.

“Dejo el negocio, todo, pero lo que más me duele es dejar a un gran amigo”, confiesa a su socio y protector, quien por cierto, momentos más tarde y para sorpresa de todos, le presenta a su mujer e hijo, sus "tesoros" mejor guardados.

¿Qué te pareció esta despedida del ruso? ¿Conseguirá Teresa testificar en contra de Epifanio y emprender una nueva vida?

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