Rematan objetos de lujo del mayor estafador de la historia de Wall Street

Desde relojes con diamantes incrustados a la chaqueta satinada con su nombre bordado, Bernard Madoff gustaba del lujo ostentado carente a veces de buen gusto, como lo demuestran unos doscientos objetos personales del estafador que se rematan este sábado en Nueva York.

Desde relojes con diamantes incrustados a la chaqueta satinada con su nombre bordado, Bernard Madoff gustaba del lujo ostentado carente a veces de buen gusto, como lo demuestran unos doscientos objetos personales del estafador que se rematan este sábado en Nueva York.Mayoristas de diamantes, coleccionistas y simples curiosos desfilaron el viernes por una sala del hotel Sheraton bajo la mirada vigilante de los alguaciles federales.Entre los 600 lotes de remate judicial de diversos orígenes, los objetos de Bernard y Ruth Madoff permitirían reunir unos 500.000 dólares, según las estimaciones."Yo seguro voy a ofertar por un Rolex, un Audemars Piguet y tal vez la chaqueta", dijo a la AFP Chuck Spielman, un sexagenario que vende automóviles de colección, llegado en avión desde California junto a su esposa."Estamos acá por curiosidad, porque es un caso histórico", dijo Dian Gilmore, una jurista de Iowa (centro) para un congreso sobre derecho comercial.Los lotes que constituyeron el entorno cotidiano de los Madoff están indicados con una flecha y etiquetados con los números 196 a 299 y 301 a 386.El financista que hizo perder a los inversionistas 21.000 millones de dólares en términos reales tenía una debilidad por los relojes y la venta incluye una veintena de relojes de lujo: Rolex estimados en 75.000 dólares, un Blancpain, un Patek Philippe con esfera de platino un Audemars Piguet y varios Cartier.A la entrada de la sala, una chaqueta azul satinada con el nombre del equipo de béisbol "NY Mets" y el apellido "Madoff" en naranja, marca el estilo del resto, al igual que la gorra del mismo equipo, negra con bordes plateados.El nombre y las iniciales del matrimonio están en todas partes, en los palos de golf y los papeles de carta.Los tapados de piel de Ruth Madoff, envueltos en bolsas de nylon, no parecen despertar mucho entusiasmo, pero las carteras Hermes, Prada, Chanel o Vuitton, generan interés."Yo compraría algunos, para regalárselos a la novia de mi hijo o a mi ex mujer. No creo que traigan mala suerte, me gustaría tener un monedero de Bernie", comentó Tony Almeida, un jubilado de Nueva Jersey (oeste de Nueva York)."No veo la diferencia entre sus pertenencias y las de un narcotraficante", dijo con sorna un joven que prefirió no dar su nombre.Como ocurre a menudo en los remates judiciales, los lotes incluyen muchos objetos dispares, donde lo sórdido no está ausente: jarras de plástico, una tabla de Morey con el nombre Madoff escrito o heladeras de picnic.Las obras de arte no eran la pasión de los Madoff: la venta incluye fotos y litografías tasadas entre 70 y 200 dólares cada una, copias de máscaras africanas.Condenado a 150 años de cárcel a fines de junio, Madoff está preso en una penitenciaría cerca de Raleigh (Carolina del Norte, sureste). Su esposa no fue inculpada.

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