Refuerzan la seguridad del Papa tras la agresión de Navidad

La seguridad del papa Benedicto XVI fue reforzada tras la agresión sufrida en el Vaticano, cuando una mujer con trastornos mentales lo derribó en la entrada de la basílica de San Pedro antes de la Misa de Gallo del pasado 24 de diciembre.

La seguridad del papa Benedicto XVI fue reforzada tras la agresión sufrida en el Vaticano, cuando una mujer con trastornos mentales lo derribó en la entrada de la basílica de San Pedro antes de la Misa de Gallo del pasado 24 de diciembre.Según varios medios de prensa italianos, el corredor de seguridad alrededor del Papa fue ampliado de manera que los peregrinos permanezcan a una distancia mayor.El diario 'Il Giornale' publica este martes, como demostración de la nueva medida adoptada, dos fotografías con las que se puede comparar la citada distancia.Una fotografía corresponde al día en que sufrió la caída, tomada pocos minutos antes, y la otra a una celebración posterior.El corredor de separación resulta ampliado de cerca un metro de cada lado, lo que permite a los servicios de seguridad reaccionar con mayor rapidez en caso de que alguien intente acercarse al Papa.Ese espacio garantiza también más movilidad a los agentes de seguridad ya que uno de los problemas que desató la agresión de Navidad fue la grave caída del cardenal francés Roger Etchegaray, quien según el diario fue tumbado sin querer por uno de los agentes de la seguridad, lo que le ocasionó la fractura de la cabeza del fémur.Etchegaray fue operado el pasado 27 de diciembre para instalarle una prótesis en la cadera.En las fotografías se puede observar también que el Papa está rodeado de cuatro agentes de seguridad en vez de dos, como ocurría antes.Según la agencia de prensa religiosa i.media, el número de agentes de seguridad a lo largo de los recorridos del Papa dentro de la basílica fue aumentado, así como el control de los asistentes a las celebraciones.El padre Federico Lombardi, portavoz del Vaticano, no quiso confirmar la información y se limitó a decir que las medidas pueden ser constatadas personalmente.Después de la agresión, las autoridades vaticanas admitieron que es imposible garantizar al 100% la seguridad del pontífice y que impedir el contacto con los fieles al Papa sería "como atajarle el respiro".Según un experto en asuntos de seguridad consultado por AFP, hubo "fallos", ya que la agresora, -Susanna Maiolo, una italo-suiza de 25 años- había intentado el mismo gesto el año anterior y su rostro era conocido por los responsables de la vigilancia papal, que no le impidieron la entrada a la basílica.Cerca de 350 personas se encargan de la seguridad del pontífice. Junto al legendario cuerpo de la Guardia Suiza Pontificia, formado por 110 soldados, trabajan los hombres de la gendarmería vaticana, que velan también por la seguridad del Papa.Se trata de ex agentes de policía, ex carabineros y ex policías tributarios, quienes realizan todas las funciones propias de la policía y acompañan al pontífice en sus viajes fuera de Roma.Cuentan con dos grupos anti-terrorismo y, desde 2008, forman parte de la Interpol, la mayor organización internacional de policía.

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