Programa de trabajadores huéspedes beneficia a todos

Un programa que permite a trabajadores mexicanos internarse diariamente a los Estados Unidos para trabajar en los campos agrícolas ha registrado más de 10,000 candidatos en tan sólo un año.

Fuente: CRS

Durante la temporada de cosecha las mañanas nunca son tranquilas a lo largo de la frontera que divide San Luis, México, de San Luis, Arizona. Vastos campos de lechuga se pierden en el horizonte; lechuga que alguien tiene que recoger.

La escasez de mano de obra al norte de la frontera ha creado una oportunidad para trabajadores en México. Atraídos por salarios equivalentes a 10 veces el promedio de lo que pagan en sus localidades, miles de ciudadanos mexicanos, pasaporte en mano, realizan el cotidiano cruce antes del alba, pasan por la aduana y se adentran en territorio estadounidense.

Catholic Relief Services ha invertido muchos recursos en apoyar a los trabajadores agrícolas mexicanos para ayudarlos a obtener visas temporales H-2A para que puedan cruzar la frontera y trabajar en los campos agrícolas al suroeste de Estados Unidos.

Hasta hace poco operaba el Centro Independiente de Trabajadores Agrícolas (CITA), una organización binacional sin fines de lucro creada en colaboración con las diócesis de Tucson (Estados Unidos) y Mexicali, México. El proyecto hoy en día se encuentra en un proceso transicional conforme Catholic Relief Services estudia el programa de visas H-2A con el fin de mejorar los servicios a los trabajadores agrícolas.

La idea es ayudar a unir mexicanos en busca de trabajo con empresarios agrícolas estadounidenses. El programa registró a más de 10,000 candidatos en menos de un año, y gran parte de la publicidad se dio de boca en boca.

El gobierno de Estados Unidos estableció el programa de trabajadores agrícolas temporales para aliviar la escasez de mano de obra, complementando la fuerza de trabajo local fácilmente asequible con trabajadores temporales de países como México.

Una vez que los empleadores han contratado la totalidad de la fuerza de trabajo local disponible, entonces pueden acudir al gobierno para que los autorice a traer trabajadores temporales para realizar labores de cultivo y cosecha en sus campos.

El costo de solicitar una visa es de $400, una suma prohibitiva para la mayoría de los aspirantes, de modo que CITA ofrecía un pequeño préstamo sin intereses a los más pobres entre los pobres con el fin de darles la oportunidad de levantarse de la pobreza.

Para Jesús Cubillas, el sacrificio de cruzar todos los días es un pequeño precio a pagar para ofrecerle una mejor vida a su familia. Como muchos jóvenes profesionales mexicanos, se le hacía difícil completar sus gastos con el escaso salario que ganaba trabajando en una farmacia. Un nuevo bebé estrechó aún más sus límites.

“Trabajamos tres veces más duro en los Estados Unidos”, dijo Cubillas refiriéndose al trabajo de campo, “pero también ganamos tres veces más. Eso hace que valga la pena”.

Tú también puedes ayudar a los trabajadores agrícolas de México con una donación deducible de impuestos a CRS. En el 2009, el 95 por ciento de los gastos operativos fueron invertidos directamente a programas que ayudan a la gente necesitada.

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