Presupuesto Para Viagra

La Asamblea Legislativa de Virginia aprobó a mediados de este mes el nuevo y brutal presupuesto estatal para los próximos dos años. En momentos en los que aún es evidente la falta de dinero debido a la crisis económica nacional, era inevitable que el plan de gastos incluyera fuertes recortes aún en áreas donde duele, como la educación de los niños. Pero los legisladores dejaron intacto los fondos que ayudan a satisfacer el apetito sexual de los trabajadores estatales. Sí, leyó bien, el apetito sexual.

El nuevo presupuesto, de $82 mil millones de dólares, fue aprobado con un voto de 34-6 en el Senado y 73-23 en la Cámara de Delegados. Incluye recortes por $4 mil millones de dólares, disminuyendo fondos para las escuelas públicas por $646 millones –lo que significa que despedirán a maestros y pondrán más alumnos en cada salón. También clausurarán una cárcel y los jueces que mueran o se jubilen no serán reemplazados.

“No recuerdo haber elaborado un presupuesto tan difícil como este”, dijo el presidente del Comité de Finanzas del Senado, el demócrata por Prince William Charles J. Colgan, quien ha estado involucrado en la elaboración de presupuestos estatales los últimos 19 años.

En parte, la satisfacción se debe a que el presupuesto eliminaría todo o gran parte del déficit que enfrenta el estado “sin incluir un aumento de impuestos”, se enorgulleció el presidente del Comité de Adjudicaciones de la Cámara de Delegados, el Independiente por Bedford Lacey Putney.

Hubo, por otro lado, algunas decisiones que lamentar. Además de los recortes de fondos señalados arriba, se eliminaron $1,000 millones para programas de salud, aunque -sin duda por un acto de magia- los legisladores dejaron intacto el dinero para cubrir la compra de pastillas Viagra en el seguro médico de los trabajadores estatales, entre quienes se encuentran los legisladores de Virginia.

Los trabajadores públicos de Washington DC y Maryland cuentan con el mismo beneficio pero sus jurisdicciones no han recortado servicios de salud por $1,000 millones. Las pastillas Viagra le costarán a Virginia $3 millones al año. El ex gobernador, el demócrata Tim Kaine, trató de eliminar el gasto y el Delegado Republicano Bob Marshall le dijo al diario “The Examiner” que “… si los empleados estatales quieren esta droga, se la pueden pagar ellos mismos. No hay razón para que los contribuyentes se las regalen”.

Que yo sepa, la impotencia sexual masculina es una condición médica pero no es una enfermedad y no mata a nadie. Tampoco contagia. En un presupuesto que necesitó $1,000 millones de recortes en programas de salud, ¿cómo sobrevivieron los fondos para las pastillas Viagra? ¿Dónde están las prioridades de los legisladores? Creo que es obvio.

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