Presos italianos convierten cárcel en restaurante

Este no es un restaurante italiano normal. Aquí cocinan y sirven criminales y el lugar es una cárcel de alta seguridad.

Un popular restaurante en Italia que atrae a muchos comensales está dentro de una prisión de alta seguridad y los camareros son criminales.

Alta gastronomía, con un decorado lujoso, amigos y la suave de luz de una vela.

Una vez al mes, unos 100 comensales curiosos visitan la prisión Volterra, en Toscana.
Guiados por profesionales, los internos condenados por asesinato y otros crímenes ofrecen un banquete, y todas las ganancias van para la caridad.

“Una vez aquí, todos los miedos desaparecen porque uno se siente como en un lugar normal, abierto. Uno no se siente encerrado”, dice Angela, comensal del restaurante.
Para los prisioneros estas comidas son una rara oportunidad.

“Al volver a la celda, en la noche, uno se duerme después de un día que se parece a un sueño. Estamos encerrados las 24 horas, este tipo de evento nos permite caminar libremente”, comenta Amedeo, preso.

Criminales y comensales se mezclan y durante la actividad desaparecen los prejuicios.

Incluso muchos de estos chefs y camareros consiguen empleos en restaurantes después de cumplir sus sentencias.

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