Presidente de Ecuador dice vivir peor encrucijada por ataques de su hermano

El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, confesó que vive la peor encrucijada por los ataques de su hermano mayor, convertido en justiciero mediante denuncias de corrupción que el mandatario atribuye a una venganza por cancelarle millonarios contratos con el Estado.

El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, confesó que vive la peor encrucijada por los ataques de su hermano mayor, convertido en justiciero mediante denuncias de corrupción que el mandatario atribuye a una venganza por cancelarle millonarios contratos con el Estado."Sí (es la peor encrucijada), tengo que confesar que esto es dolorosísimo", admitió Correa en una entrevista con la televisión estatal la noche del miércoles.Pese al tono dolorido, el presidente contraatacó tras semanas de acusaciones del empresario Fabricio Correa a sus más cercanos colaboradores, a quienes llama despectivamente el "círculo rosa"."Usted no sabe cuánto he sufrido con mi hermano. Mi hermano es mitómano, yo no siento ni enojo con él, sino una profunda pena. Ahora quiere decir que me ha criado, que me formó, que me hizo presidente, pero nunca me ha invitado a un almuerzo", señaló el gobernante de 46 años, en el poder desde 2007.Correa se distanció de su hermano a mediados de este año, cuando ordenó la liquidación unilateral y anticipada de cuantiosos contratos adjudicados a sus compañías, de los que asegura no tenía conocimiento pues se hicieron a través de "testaferros y empresas fantasma".Desde entonces el empresario, de 48 años, inició una campaña de denuncias públicas sobre pago de sobornos a funcionarios que salpica, además, a su hermana Pierina Correa y a familiares del vicepresidente, Lenín Moreno, ante lo cual la Fiscalía abrió investigaciones preliminares."¿Desde cuándo mi hermano se vuelve el adalid de la lucha contra la corrupción? Desde que le terminamos los contratos, y si mañana se los devolvemos, volveremos a ser el mejor gobierno de la historia. ¿Quién puede creer algo así?", cuestionó el mandatario socialista.Correa subrayó que "esto es terrible" y evocó el caso del ex presidente brasileño Fernando Collor de Mello, quien renunció en 1992 luego de que su hermano Pedro revelara que el jefe de Estado había montado un esquema corrupto.El presidente ecuatoriano previó que Fabricio Correa "no va a parar" y cumplirá su amenaza de denunciar irregularidades en la financiación de su campaña en 2006, en la que manejó fondos."Hay un resentimiento porque nunca lo involucré en el gobierno", explicó el mandatario, señalando que la ambición de su hermano lo obligó incluso en algún momento a prohibirle el ingreso al palacio presidencial.Fabricio Correa niega que pretenda hacerle daño al gobernante y sostiene que le hace un bien "diciéndole quiénes son los malos elementos"."El poder es una droga y uno ve una transformación en Rafael. Él es un hombre sencillo, afectuoso, apegado a la ley, pero hoy vive de las encuestas, de lo que dice el círculo rosa", dijo en una de sus recientes descargas."Estoy preocupado por él, lo he cuidado toda la vida, lo quiero, es como cuando un hijo anda en malas compañías, en las drogas, no lo deja de querer, sólo quiere que se despabile", añadió.Aún así, el empresario es percibido por comentaristas como un líder de la oposición de derecha, que intenta capitalizar la polémica en momentos en que la popularidad del presidente cayó al mínimo histórico de 46%, según una encuesta de septiembre."Esto evidencia que el gobierno montó un andamiaje para que la corrupción campee y haya impunidad, que no hay consistencia ideológica sino el totalitarismo y la intención del presidente de perpetuarse en el poder", declaró a la AFP el congresista opositor Luis Almeida.Correa se defiende indicando que intentan robarle la "honestidad" como valor fundamental de su gobierno, y cree que "la gente diferencia entre su conducta y la de su hermano", a quien graffitis callejeros llaman "el Caín del régimen".

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