Presidenciales en Uruguay dominadas por ofertas de estabilidad y equilibrio

Con la mayoría parlamentaria asegurada, el candidato oficialista a la presidencia de Uruguay, el ex guerrillero José Mujica, basa su campaña en la "estabilidad", mientras su rival, el conservador Luis Alberto Lacalle, propone un "equilibrio" de fuerzas con el legislativo.

Con la mayoría parlamentaria asegurada, el candidato oficialista a la presidencia de Uruguay, el ex guerrillero José Mujica, basa su campaña en la "estabilidad", mientras su rival, el conservador Luis Alberto Lacalle, propone un "equilibrio" de fuerzas con el legislativo.Mujica, que obtuvo 47,96% de los votos en la primera vuelta del 25 de octubre, insiste que una presidencia de Lacalle -que cosechó 29,01%- traerá "inestabilidad" al país."Correr el riesgo de tener un país estancado (con un presidente sin mayorías parlamentarias) es un disparate histórico. Es una timba (lotería)", afirmó Mujica, un ex líder de la guerrilla tupamara de 74 años.Su campañero de fórmula, Danilo Astori, señaló que "no hay ninguna fuerza partidaria que (como el FA) haya asegurado ya y asegure en (el) futuro las mejores condiciones de estabilidad política".El FA ostentó mayoría parlamentaria en el gobierno del presidente saliente Tabaré Vázquez.El PN, por su parte, impulsa el eslogan de campaña "el equilibrio está en tus manos", significando que un Parlamento del FA y una Presidencia de Mujica concentraría demasiado poder."Imagínese lo que puede ser esa aplanadora dedicada a llevar adelante un programa con ideas tremendamente radicales", dijo el ex presidente Lacalle esta semana en una entrevista con la radio El Espectador.Sin embargo, durante la campaña para la primera vuelta, en un intento por evitar que el FA conservara la mayoría parlamentaria, Lacalle afirmó una y otra vez que "no le deseo a nadie gobernar sin mayoría", algo que le tocó durante el gobierno que encabezó entre 1990 y 1995.El Partido Colorado (PC, centroderecha), que recibió 17,02% de los votos, ya comprometió su apoyo a Lacalle para el balotaje; mientras que el Partido Independiente, que cosechó 2,49% de los sufragios, se colocó en una posición de neutralidad.El FA tendrá 50 diputados de 99 en la Cámara Baja y 16 de las 30 bancas del Senado; el PN contará con 30 diputados y 9 senadores; el PC con 5 senadores y 17 representantes; y el PI con dos escaños en la Cámara baja."¿Qué queda entonces como perspectiva?" en un eventual gobierno de Lacalle, se preguntó en El Espectador el politólogo Daniel Chasquetti."En mi opinión, (...) un gobierno frágil (...). El riesgo del bloqueo gubernativo estará siempre presente. Un Parlamento enfrentado al Ejecutivo será el rasgo más probable", advirtió.Chasquetti estimó que "el Parlamento aprobará leyes que no contarán con el aval del presidente y éste desatará una lluvia de vetos sobre los mismos" en tanto "habrá miles de pedidos de informes y decenas de llamados a sala e interpelaciones de ministros"."El resultado de octubre canceló, a mi juicio, las alternativas posibles de gobierno" y "el control del Parlamento por parte del FA vuelve absurda la configuración de un gobierno dividido", dijo, y advirtió que "nuestro país nunca ha tenido un esquema de gobierno dividido".No obstante, para el politólogo Adolfo Garcé "no sería tan dramático" un escenario con Lacalle presidente, porque "el FA no podría simplemente incendiar la pradera"."Un FA abusando de su mayoría parlamentaria le haría mal al Uruguay y se haría mal a sí mismo", porque "si quiere ganar en (las elecciones de) 2014, tiene que ser responsable", agregó."No soy tan pesimista. Si Uruguay tuviera que vivir este escenario dividido, habría espacio para la negociación", agregó, y estimó que "en Uruguay estamos acostumbrados a presidentes sin mayoría".Además, Garcé estimó que si Mujica gana la Presidencia, "el escenario de gobernabilidad no va a ser tan cordial como lo fue durante el gobierno de Vázquez", quie "llegó a la Presidencia siendo el líder del FA", por lo que le era más fácil arbitrar la interna de la coalición.En cambio, "Mujica es el líder del sector mayoritario del FA" y ese arbitraje no será tan fácil, por lo que "la gobernabilidad va a depender de acuerdos al interior del FA".

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