Perú, enfrentado sobre cómo recordar a las víctimas de su conflicto interno

La propuesta del ministro de Defensa peruano de crear un monumento de las Fuerzas Armadas para oponerse al Museo de la Memoria, que recordará el conflicto interno que entre 1980 y 2000 dejó 70.000 muertos, muestra las tensiones que generan los temas de derechos humanos en Perú.

La propuesta del ministro de Defensa peruano de crear un monumento de las Fuerzas Armadas para oponerse al Museo de la Memoria, que recordará el conflicto interno que entre 1980 y 2000 dejó 70.000 muertos, muestra las tensiones que generan los temas de derechos humanos en Perú.La presentación la semana pasada en Lima del terreno donde se levantará el Museo de la Memoria generó una respuesta del ministro de Defensa, Rafael Rey, quien anunció que se construirá un monumento que homenajee a las víctimas de la guerrilla de Sendero Luminoso.Esta respuesta fue interpretada como el temor de sectores militares y conservadores de que el Museo de la Memoria presente a las Fuerzas Armadas (FFAA) como violadoras de los derechos humanos en su combate contra los rebeldes.El anuncio de los militares refleja la división existente en Perú sobre el conflicto interno que dejó unas 70.000 víctimas entre 1980 y 2000, opinan analistas. "Es preocupante el enfrentamiento porque lo único que se manifiesta es la poca capacidad de entendimiento, el irrespeto por el criterio del otro", dijo a la AFP el sociólogo Eduardo Toche.Indicó que si bien el presidente Alan García "ha manifestado su voluntad en la construcción del Museo de la Memoria, el comportamiento de gente de su partido y del ministro de Defensa es contrario a este museo". "Tenemos enormes dificultades para poder formular bases en función a la reconciliación", agregó.El afamado escritor Mario Vargas Llosa, presidente de la Comisión del Museo, sostuvo que "hay una oposición muy minoritaria, gente que tiene las manos llenas de sangre, que torturó, que mató, que secuestró. A esa pequeña minoría nada la va a convencer. Se siente amenazada y con cierta razón".Las tensiones se sienten en el interior del Gobierno. Por un lado, el presidente García asiste a la entrega del terreno para el museo y señala que "el mensaje de esta casa tiene que ser contra toda forma de violencia". En la otra orilla, el ministro Rey pone en duda la imparcialidad de la comisión del museo y le dice a Vargas Llosa que "no debe poner a las Fuerzas Armadas al mismo nivel que los grupos terroristas". "Si quieren que el Museo tenga una visión integradora e imparcial, que la Comisión recoja también la posición de las FFAA", dijo recientemente a la prensa.La Defensora del Pueblo, Beatriz Merino, señaló que es importante que el Museo refleje la visión de todas las víctimas de la sociedad civil y de las FFAA. Indicó que aquellos que se oponen, "quieren que haya un Museo de la amnesia, no uno de la memoria".El Museo, que Vargas Llosa considera como "el escudo de la democracia peruana" será construido en el distrito limeño de Miraflores en un terreno de 8.000 m2 cedido por la Alcaldía. La construcción se iniciará en 2010 gracias a una donación de dos millones de euros de Alemania.En tanto, el monumento de los militares, que Rey llama "homenaje a las víctimas del terror" se levantará en el distrito limeño de Jesús María, en un terreno de 2.450 m2 cedido por el municipio, y estará concluido en el 2010.El general FAP retirada, Arnaldo Velarde, presidente de la Asociación de Oficiales Generales y Almirantes (Adogen), promotor del monumento, informó de que la obra será financiada con donaciones.El presidente García señaló que el monumento es un proyecto privado en el cual no tiene nada que ver el gobierno, y así como ex militares han tenido esta iniciativa, hay otros grupos sociales que también podrían hacerlo.

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