Perdonemos al Padre Alberto

Últimamente en todas las noticias tanto en ingles como en español la situación de desliz amoroso del Padre Alberto ha estado en las primeras páginas de los diarios y periódicos.

Últimamente en todas las noticias tanto en ingles como en español la situación de desliz amoroso del Padre Alberto ha estado en las primeras páginas de los diarios y periódicos. Algunos medios han aprovechado la situación para discutir y analizar el celibato y la castidad entre los sacerdotes. Otros movimientos han sacado a la luz pública de que los curas deberían casarse y otra mayoría con sorpresa se dieron cuenta que nosotros los sacerdotes somos de carne y hueso; muy humanos, que tenemos sentimientos, nos equivocamos y nos olvidamos que en cualquier momento o circunstancia el enemigo nos puede tentar o atacar.

Pero lo que mucha gente olvida es que el 5% de los sacerdotes les es difícil llevar el celibato a plenitud, mientras que un 95% la castidad se convierte en un don y un regalo de Dios que con mucho esfuerzo y oración nos van llevando al camino de la santidad y que en realidad si vale la pena.

Hace más de 10 años tuve la oportunidad de conocer al Padre Alberto Cutié. Trabajamos en varios programas de televisión en Miami y honestamente quede muy impresionado por su calidad humana y sensibilidad social con los más desprotegidos. Sus misas son llenas de mucha espiritualidad.

Es muy triste que cuando los sacerdotes cometemos una falta o caemos en tentación todos nos atacan, nos ven como pecadores monstruosos y se les olvida todo lo bueno que hemos realizado, nuestros sacrificios y buenas obras. Me da la impresión como si el demonio colocara un velo negro sobre la víctima para que los demás no véamos lo positivo. Se nos olvida también que el sacerdote en el altar se transforma y se convierte en Sacerdote Eucarístico y en un ser espiritual intocable, un representante de Cristo en la tierra. Luego se hace vulnerable y frágil en un mundo contaminado de pecado.

Es hora de que tomemos conciencia de perdonar a nuestros sacerdotes. No somos perfectos, somos débiles y estamos también como todos los seres humanos; buscando perfección. El Padre Alberto Cutié pide perdón, oraciones y apoyo. Yo de todo corazón le perdono y también le pido a Dios que cada vez que rece el Padre Nuestro no me deje caer en tentación y me libre de todo mal, Amen.

Para leer más del Padre Hoyos visita su blog externo.

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