Parque Nacional de Coiba en Panamá recupera sus arrecifes coralinos y peces

El número de arrecifes de coral vivo y de especies marinas aumentó en los últimos años en el Parque Nacional de Coiba tras ser declarado zona protegida y controlar la pesca, lo que ha permitido repoblar otras zonas marinas del país que se encontraban en estado crítico.

El número de arrecifes de coral vivo y de especies marinas aumentó en los últimos años en el Parque Nacional de Coiba tras ser declarado zona protegida y controlar la pesca, lo que ha permitido repoblar otras zonas marinas del país que se encontraban en estado crítico.Según un estudio del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI), los arrecifes de coral vivo y algunas especies marinas se están recuperando de "forma estable" en este paraje paradisiaco del Pacífico panameño (250 km al suroeste de la capital panameña en la provincia de Veraguas)."La tendencia en términos generales es que se vienen recuperando de forma estable los arrecifes y algunas especies marinas, no sólo en el Parque Nacional de Coiba sino en otras zonas", dijo Hector Guzmán, de STRI y encargado del proyecto junto a las organizaciones no gubernamentales Conservación Internacional y Mar Viva.Formado por 38 islas de 53.625 hectáreas y un área marina protegida total de 216.500 hectáreas, Coiba fue declarado Parque Nacional en 1991, pero no fue hasta 2004 que obtuvo una protección legal verdadera, un año antes de ser declarado por la UNESCO Patrimonio Histórico de la Humanidad.Guzmán destacó que la superficie de coral vivo en los arrecifes se recuperó en un 3% en Coiba, donde existe la mayor diversidad de corales duros y blandos desde México hasta Ecuador."Lo vital aquí es ver cómo ya están llegando larvas y están recolonizando todas estas áreas desnudas que habían muerto por fenómenos naturales o a causa de la acción del hombre", dijo Guzmán, quien añadió que en 1983 murió casi el 75% de la cobertura de coral vivo del Parque de Coiba y el 15% en 1998 por el fenómeno de El Niño.Además del coral también se están recuperando algunas especies marinas como el cambute (una especie de caracol) donde se ha pasado de tener en algunas zonas cero ejemplares por hectárea a 383 y en otras zonas de 20 a 50 por hectárea, según los científicos."Comparando con hace dos años en el que realizamos el último monitoreo hemos incrementado más de 20 especies que no estaban registradas y hemos pasado de 109 a unas 130 en total", dijo Fernando Rivera, de la STRI."Esto es una confirmación de que creando zonas de pesca controlada o áreas marinas protegidas donde se aplican ciertas regulaciones se puede mejorar la abundancia del recurso", dijo a la AFP Gabriela Etchelecu, directora ejecutiva de Mar Viva.Para Etchelecu, lo más interesante es que las zonas marinas protegidas "ayudan a regenerar el mar de forma amigable y conciliadora con la pesca responsable", por lo que pidió a los gobiernos de la región que alcancen el objetivo de declarar un 10% de las aguas de cada país como áreas marinas protegidas.Sin embargo, los científicos reconocieron que otras especies como la langosta, el pepino de mar o las ostras no corrieron la misma suerte y atraviesan por una fase "pésima", por lo que pidieron a las autoridades mayores esfuerzos y medios para la vigilancia en estas zonas."Lo bonito del área protegida es que es el lugar donde se mantiene la vida para exportar material genético con las corrientes a otros lugares. Las larvas no tienen nacionalidad", concluyó Guzmán.El experto se reunirá en diciembre en Boston (EEUU) con otros científicos para comparar otros estudios similares que se realizan en la actualidad en Fiyi, Brasil, Belice y las Islas Galápagos (Ecuador).

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