Paro de maestros en Chile confirma que educación es talón de Aquiles de Bachelet

Un paro de maestros indefinido iniciado este viernes en Chile confirmó la percepción de que la educación ha sido un talón de Aquiles para la presidenta Michelle Bachelet, quien en el comienzo de su gestión enfrentó masivas y violentas huelgas de estudiantes.

Un paro de maestros indefinido iniciado este viernes en Chile confirmó la percepción de que la educación ha sido un talón de Aquiles para la presidenta Michelle Bachelet, quien en el comienzo de su gestión enfrentó masivas y violentas huelgas de estudiantes.Miles de profesores paralizaron este viernes varias ciudades de Chile en el comienzo de un paro indefinido, en un año cargado de protestas, que tuvo en junio una movilización de tres semanas de la que aún hoy unos 1,5 millones de estudiantes de colegios públicos intentaban recuperar las clases perdidas.Por eso la movilización que se inició este viernes -con una adhesión de un 90%, según el gremio-, amenaza con perjudicar el fin del año escolar y la realización de una prueba para medir la calidad de la educación y otra para el ingreso a las universidades.Los maestros, a la cabeza del comunista Jaime Gajardo, exigen el pago de la que ellos llaman 'deuda histórica' y que se generó en 1981, cuando la dictadura de Augusto Pinochet ordenó que los colegios públicos dependieron de los municipios y no del Estado central.Ese cambio les impidió a los maestros acceder a los reajustes destinados a los empleados fiscales -ya que no fueron considerados funcionarios públicos al trabajar en los municipios-, generando a su juicio una deuda de casi 9.000 millones de dólares que afecta a unos 80.000 maestros.No obstante, según varios dictámenes judiciales, esa deuda no existe.Los maestros reclaman además el pago de la segunda cuota del bono Subvención Adicional Especial (SAE), una asignación especial de entre unos 550 y 825 dólares al año.La drástica baja de recursos a la educación que decretó la dictadura de Pinochet es considerada la causa de los magros resultados que hoy ostenta la educación pública chilena.La mala calidad de la educación pública motivó al inicio del gobierno de Bachelet, en marzo de 2006, las peores protestas de estudiantes en tres décadas, las que finalizaron al cabo de casi un mes con un compromiso para dar más recursos a la educación pública.Hasta 1973 Chile destinaba el 7% de su PIB a la educación pública, pero Pinochet redujo progresivamente el aporte estatal a la educación hasta dejarlo en 1990 en un 2,4%.Los gobiernos instalados tras el fin de la dictadura aumentaron los recursos destinados a la educación, para situarlos en 2006 en un 3,8% del PIB.Este aumento le da pie al gobierno para rechazar las protestas de los maestros: "A partir del retorno de la democracia en el año 90, los profesores han recibido un mejoramiento inédito de sus remuneraciones, y en este sector alcanza a la fecha desde el año 90 más del 200% real", dijo el ministro de Hacienda, Andrés Velasco.Pero a juicio de expertos, no se trata de un problema de recursos sino de planificación.La dictadura de Pinochet creó los llamados colegios subvencionados, en cuyo pago contribuyen el Estado y los padres. Esos colegios han crecido de forma exponencial en los últimos años, igualando a la fecha la cantidad de colegios públicos (6.000).Pero estos colegios no han mejorado los estándares de la calidad de la educación chilena."Existe un problema estructural de fondo", explicó a la AFP el académico de la Universidad de Santiago, Claudio Almonacid."Efectivamente ha habido un aumento de recursos importante pero no se ha traducido en un aumento de la calidad. La política de consolidar los colegios subvencionados ha sido un fracaso y lo único que ha hecho es aumentar la cobertura", agregó.

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