Panameños siguen divididos sobre la invasión de EEUU 20 años después

Veinte años después de que Estados Unidos invadiera Panamá y capturara al general Manuel Antonio Noriega, los panameños siguen divididos entre quienes ven a esta intervención como una "agresión imperialista" y los que opinan que fue la "liberación de una dictadura".

Veinte años después de que Estados Unidos invadiera Panamá y capturara al general Manuel Antonio Noriega, los panameños siguen divididos entre quienes ven a esta intervención como una "agresión imperialista" y los que opinan que fue la "liberación de una dictadura"."A mi marido lo mataron en el aeropuerto de Paitilla (en el centro de la capital panameña), donde no creo que hubiera más de 15 militares", contó Trinidad Ayola, esposa del teniente panameño Octavio Rodríguez, a la AFP.Este oficial de la Fuerza Aérea le dijo a su esposa que no saliera de casa y que cuidara a su hija Paula, de 4 años, cuando ella lo llamó por teléfono para preguntarle acerca de las explosiones y columnas de humo que se veían desde su hogar, cerca del hipódromo capitalino.Había comenzado la invasión estadounidense y nunca más volvieron a hablar desde esa madrugada del 20 de diciembre de 1989.En la invasión murieron oficialmente 500 personas, aunque organizaciones sociales dicen que en verdad fueron más de 4.000, cifra de víctimas que no conoció Panamá en los conflictos por la independencia de España en 1821 o de Colombia en 1903."No hay un consenso en torno a estos hechos porque mientras unos hablan de la liberación de una dictadura, otros ven la intervención de un imperio", dijo el sociólogo y escritor Raúl Leis a la AFP."El panameño tiene un cargo de conciencia que le va tomar dos generaciones borrarlo", declaró el analista político Mario Rognoni a la AFP."Es difícil determinar con certeza el nivel de apoyo o desaprobación a la invasión. Algunos la aplaudieron y otros aceptaron los hechos cumplidos. Los sectores nacionalistas se opusieron. Y los familiares de las víctimas de la invasión, obviamente, la resienten", expresó el analista Carlos Guevara Mann.Guevara dijo a la AFP que la mayoría de los panameños "hubiese preferido obtener un cambio de régimen sin injerencia extranjera o derramamiento de sangre", pero en 1989 eso era imposible, pues Noriega y sus colaboradores "se aferraron" al poder.Mientras tanto, los familiares de los muertos y desaparecidos denuncian que los diferentes gobiernos panameños nunca han investigado las denuncias de ejecuciones de prisioneros militares y civiles, entierros en fosas comunes y robos de tesoros nacionales que habrían ocurrido durante la invasión."Es más doloroso el olvido que la muerte", dijo Trinidad Ayola, quien lleva 20 años pidiendo justicia por la muerte de su esposo y que se declare el 20 de diciembre como "día de duelo nacional"."Esto no se puede ni se debe olvidar", dijo el indígena kuna Leonardo Muñoz, quien, junto a otros miembros de su etnia, resistió a las tropas estadounidenses como integrante del batallón "Ni un paso atrás".Para Leis, "en el fondo lo que hay es un trauma y se esconde la realidad porque las heridas aún siguen abiertas"."Muchas personas no denunciaron la desaparición de familiares por temor", agregó el escritor."No hemos sabido decir a tiempo como Abraham Lincoln que las raíces del árbol de la patria se riegan con la sangre de los héroes y los traidores, y mientras no sepamos entender que los muertos son nuestros, los unos y los otros, aquí seguiremos con esa brecha que mantiene al país sin identidad nacional y sin objetivos comunes", declaró el constitucionalista Miguel Antonio Bernal, un opositor a Noriega.j

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