Países en desarrollo, el nuevo motor que empuja hacia una conclusión de Doha

Los países en desarrollo, que durante mucho tiempo miraron con desconfianza la liberalización del comercio mundial, tomaron la iniciativa esta semana para defender en la OMC una rápida conclusión de la Ronda de Doha, a su entender más crucial aún tras la crisis económica.

Los países en desarrollo, que durante mucho tiempo miraron con desconfianza la liberalización del comercio mundial, tomaron la iniciativa esta semana para defender en la OMC una rápida conclusión de la Ronda de Doha, a su entender más crucial aún tras la crisis económica."En términos políticos, los países en desarrollo tomaron claramente la posta esta semana en la defensa del multilateralismo frente a la falta de compromiso de países desarrollados como Estados Unidos", explicó el martes a la AFP un experto de la ONG Oxfam, Romain Benicchio.En efecto, unos 110 países emergentes y en desarrollo mostraron su unidad en la ministerial de la Organización Mundial del Comercio en Ginebra para defender la importancia de una conclusión "lo más rápido posible" de la Ronda de Doha, lanzada en la capital de Qatar en 2001 y que debería haber sido cerrada en 2005."Subrayamos la importancia de un sistema de comercio multilateral regulado, sólido, abierto y justo para luchar contra el proteccionismo y participar en la reactivación", explicaron en una declaración conjunta esos países que incluyen a gigantes emergentes como Brasil, China e India, los ACP (ex colonias europeas de África, Caribe y Pacífico) y las naciones menos desarrolladas del mundo, entre otros.El mensaje es claro: "No hay que subestimar más el poder de los países en desarrollo. Ahora su posición debe ser escuchada", dijo el embajador egipcio ante la ONU en Ginebra, Hisram Badr, que representa el grupo África.Los países emergentes y en desarrollo piden una ministerial multilateral a principios de 2010 para evaluar en qué punto se encuentran las negociaciones de Doha con el objetivo de intentar cerrar la ronda antes de fines del año próximo."Esperamos una situación más positiva a principios de 2010", afirmó en ese sentido la ministra indonesia de Comercio, Mari Pangestu, resumiendo las expectativas de sus homólogos.El desquite del mundo en desarrollo, desatendido durante mucho tiempo en las instancias multilaterales como la OMC, se remonta a 2003 y la ministerial de Cancún (México) cuando se creó el G20 de países emergentes y en desarrollo, que integran Brasil, India, China, Argentina y México, entre otros.Desde entonces, el poder de esos países no ha dejado de crecer, en sintonía con su importancia en el crecimiento de la economía mundial.Teniendo en cuenta lo que se ha obtenido hasta el momento, Doha podría realmente beneficiar a muchos países en desarrollo, afirman los expertos."Doha podría contribuir al nivel de vida de las poblaciones de África y liberar a millones de africanos de la pobreza", insistió el martes el ministro senegalés de Comercio, Amadou Niang."La alternativa a Doha es más proteccionismo, más fragmentación, más desigualdad, más inestabilidad social y política", advirtió de su lado el canciller brasileño, Celso Amorim, uno de los principales voceros del mundo en desarrollo.Los beneficios no llegarían solo por la reducción drástica de las subvenciones agrícolas norteamericanas y europeas, sino también por el levantamiento de las barreras aduaneras para miles de productos.Por ello, las presiones se redoblaron en los últimos días, en particular sobre Estados Unidos, que no define su posición.El representante norteamericano de Comercio, Ron Kirk, se limitó el lunes a afirmar que su país esta listo para la "fase final" de las negociaciones de Doha, exigiendo a cambio más concesiones de los países emergentes.Esta posibilidad fue descartada por Amorim, quien señaló que "no es razonable" pedir más esfuerzos al mundo en desarrollo para la conclusión de Doha.

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