PRECIOUS: El Cuerpo como Métafora

Si la comparamos con “Beloved,” la obra maestra de Toni Morrison, encontramos que la película Precious (basada en la novel “Push” de Saphire), actualiza la búsqueda que en Morrison apenas se estaba gestando. En “Beloved” la construcción del ser iba desde la búsqueda de un espacio físico habitable—la casa—y se extendía hasta los límites del propio cuerpo. En Precious, el cuerpo sigue siendo inhóspito, inhabitable.

PRECIOUS: El Cuerpo como MétaforaAunque no se menciona—y es precisamente por eso que ha resultado tan controversial—, es inevitable hablar de la esclavitud para entrever que Precious también revela uno de los temas recurrentes en la literatura y el arte afroamericano: la construcción de identidad.  Si la comparamos con “Beloved,” la obra maestra de Toni Morrison, encontramos que la película Precious (basada en la novel “Push” de Saphire), actualiza la búsqueda que en Morrison apenas se estaba gestando. En “Beloved” la construcción del ser iba desde la búsqueda de un espacio físico habitable—la casa—y se extendía hasta los límites del propio cuerpo. En Precious, el cuerpo sigue siendo inhóspito, inhabitable. “Beloved” está situada en 1873, en plena era de la llamada “Reconstrucción”: los años posteriores a la Guerra Civil. “Beloved” cuenta el drama de los esclavos liberados 10 años antes con el triunfo de los abolicionistas del norte. Aunque ya son físicamente libres, los personajes de “Beloved” muestran un precario sentido del ser y tienen que encontrar el espacio sicológico necesario para construirse una nueva identidad. Por primera vez les “pertenece” su cuerpo, pero no han encontrado su esencia para habitarlo. En palabras de Morrison: “Una cosa es ser liberado; reclamar la propiedad de ese ser libre, es otra cosa”. La idea de la novela es la construcción de una identidad que se distancie de la forjada por los opresores, quienes catalogaban a los negros como una especie sub humana, más cercana a los animales. La trama de “Beloved” se centra en Sethe, una mujer que vive con su hija Denver de 18 años en una casa poseída por un fantasma.  Es en esa misma casa donde años atrás, Sethe había asesinado a Beloved, su hija mayor que entonces tenía 2 años. Perseguida por los dueños de la plantación de donde había escapado, Sethe decide asesinar a la niña antes que permitir que sea nuevamente capturada.  Morrison se basó en el caso real de Margaret Garner, quien se escapó de una plantación en Kentucky y prefirió “salvar” a su hija degollándola con un cuchillo antes que exponerla nuevamente a la destrucción gradual de la esclavitud. A pesar de que todos le recomiendan que se aleje de la casa, Sethe no puede, tanto como no puede abandonar su pasado y las consecuencias de sus actos. Tanto Seth como Denver están convencidas de que el espíritu que ronda en la casa es el de la niña asesinada. Pero el espíritu de Beloved también podría estar alojado en una muchacha que se aparece en la casa y que tiene la misma edad que tendría Beloved si estuviera viva. La muchacha, que se comporta como una niña malcriada, tiene limitadas capacidades lingüísticas, babea y tiraniza a Sethe con sus exigencias y gritos.  En cualquiera de ambos casos, Sethe intuye que no tiene futuro a menos que acepte estos fantasmas que son dos versiones de su pasado: tan feas, aterradoras, llenas de odio como son, porque son suyas, le pertenecen y sobre esas bases tendrá que fundar una nueva identidad. La construcción de ese nuevo ser liberado depende de que se reconcilie y abrace los aspectos más terribles de esa alegoría de un pasado que solo pudo construir un ser a medias, deforme, malhecho, débil, iracundo. ¿Qué tanto la identidad que aún no tomaba cuerpo en Beloved, que sólo rondaba como un fantasma alegórico de un pasado horrible, se sigue reflejando en Precious? En Precious el cuerpo está presente en forma rotunda, como una masa amorfa que se arrastra bajo la pesadumbre de su propio infortunio, de su existencia. La fealdad de Precious es también metafórica. La adolescente analfabeta, obesa, enojada, tiene asimismo que reconciliarse con su cuerpo y abrazarlo, aprender a habitar un espacio que no le ha pertenecido. Su cuerpo nunca ha sido suyo, sometido al abuso sexual del padre y a los golpes físicos y sicológicos de la madre. Pero ¿qué tanto la imagen individual de Precious no refleja también la identidad colectiva que sigue arrastrando la internalización de esa imagen fea, distorsionada que inventó el opresor? La nación afroamericana en ciernes podría situarse psicológicamente en la etapa del “espejo”, según el paradigma de Jacques Lacan. Según este, antes de cumplir los tres años los niños no pueden reconocer su propia imagen y construyen su identidad en base a la reacción de otros a ellos. Lo que tanto “Beloved” como Precious reflejan es que la esclavitud no terminó con la guerra en 1863 y tampoco con la desegregación más de 100 años después. Esa era sólo la libertad concedida por los blancos. La verdadera liberación de la raza negra ahora solo depende de ellos.  Y es en este sentido que podríamos identificar la distancia entre “Beloved” y Precious. Lo que ha despertado una gran controversia sobre esta película—tan descarnada que a ratos es imposible verla—es que su director, el afroamericano Lee Daniels tuvo el atrevimiento de mostrar la terrible realidad de estos personajes en un contexto donde jamás se menciona la palabra “blanco”, donde jamás se habla de la esclavitud, donde jamás se habla del pasado de victimización. Los villanos no son otros que los mismos afroamericanos.  Precious no es víctima de nadie más que de su propia gente y decir esto en un país donde el tema racial, el recuerdo de la segregación que existía todavía en los años 60, es profundamente provocador. ****Ver nota del NY Times del viernes 2 de febrero: http://www.nytimes.com/2010/02/05/opinion/05reed.html **** Finalmente lo que Daniels sugiere es que la “liberación” de la nación afroamericana ya está sólo en sus propias manos.

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