Obama subraya la necesidad de una reforma educativa

Durante una visita a la escuela Kenmore, en Virginia, el presidente Barack Obama subrayó la necesidad de reformar la ley ‘No Child Left Behind’ (‘Que Ningún Niño Se Quede Atrás’) para crear un programa de evaluación en las escuelas que funcione y asegure que los estudiantes aprenden lo esencial para alcanzar el éxito en sus carreras después de graduarse.

Durante una visita a la escuela Kenmore, en Virginia, el presidente Barack Obama subrayó la necesidad de reformar la ley ‘No Child Left Behind’ (‘Que Ningún Niño Se Quede Atrás’) para crear un programa de evaluación en las escuelas que funcione y asegure que los estudiantes aprenden lo esencial para alcanzar el éxito en sus carreras después de graduarse.

Entre las mejoras propuestas por Obama, se incluye la creación de un nuevo esquema de evaluación, que recompense el éxito y haga uso de las mejores herramientas para medir  la progresión individual de cada estudiante.

Además, el presidente apuesta por dar más flexibilidad al sistema, concediendo más poder a responsables de escuela y profesores y fomentando la capacidad de innovación a nivel estatal y en las comunidades locales.

Finalmente, otro eje central en el nuevo plan de Obama es asegurar más recursos para las escuelas de bajo rendimiento y los mejores profesores para los estudiantes que necesitan más ayuda.

Ahora, según los parámetros establecidos por el programa‘Que Ningún Niño Se Quede Atrás’, el ochenta por ciento de las escuelas en los Estados Unidos están consideradas fallidas, una cifra a la que Obama propone mirar con escepticismo.

“Nuestro impulso es bien mostrarnos indignados ante una cifra tan alta o escépticos de que los datos sean reales. Y encarémoslo, el escepticismo estaría de alguna manera justificado”, afirmó Obama. “Sabemos que cuatro de cinco escuelas en este país no están fracasando, así que lo que estamos haciendo para medir el éxito y el fracaso no está funcionando”.

La educación es para la administración Obama un tema fundamental en la preparación de Estados Unidos para el futuro y su funcionamiento en la economía global, tal y como quedó plasmado en el discurso del Estado de la Unión el pasado enero. El presidente no sólo quiere reformar  la ley ‘Que Ningún Niño Se Quede Atrás’ pero también crear un sistema de educación en los Estados Unidos que sea igual o mejor que el de otros países ricos.

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