Obama detalla más de $300 mil millones en nuevos ahorros en Medicare y Medicaid

En su mensaje semanal, el Presidente Barack Obama anunció nuevas propuestas de ahorros en Medicare y Medicaid que contribuirán más de $300 mil millones durante 10 años hacia el pago de la reforma de cuidado de salud, por encima de la cuota inicial histórica de $635 mil millones que fueron incluidos en su presupuesto para el año fiscal del año 2010.

Declaraciones del Presidente Barack Obama - Mensaje Semanal

La semana pasada, les hablé sobre mi compromiso de trabajar con el Congreso para aprobar la reforma del cuidado de salud este año. Hoy, quiero decirles de qué manera ese esfuerzo es esencial para restaurar la responsabilidad fiscal.

En lo que respecta al costo del cuidado de salud, lo que está claro es que el status quo es insostenible para las familias, empresas y el gobierno. Estados Unidos gasta casi 50 por ciento más por persona en cuidados de salud que ningún otro país. Las primas de seguro médico han aumentado al doble en la última década, los deducibles y los gastos que salen de nuestros bolsillos se han disparado, y se le niega cobertura a muchos con enfermedades preexistentes. Debido a que no pueden pagarlo, más y más estadounidenses carecen de seguro que necesitan.

Estos costos también están afectando a las empresas, ya que muchas compañías grandes están en desventaja en comparación con sus competidores extranjeros, y algunas pequeñas empresas se ven forzadas a reducir beneficios, eliminar el seguro o incluso despedir a trabajadores. Al mismo tiempo, Medicare y Medicaid son una gran amenaza para nuestro déficit fiscal y podrían imponer en nuestros hijos una montaña de deudas impagables.

No podemos mantener ese curso. No acepto un futuro en el que los estadounidenses se privan del cuidado de salud porque no pueden pagarlo, y más y más familias carecen totalmente de seguro. Y no acepto un futuro en el que las empresas estadounidenses se ven afectadas y nuestro gobierno se va a la quiebra. Tenemos la responsabilidad de actuar y de hacerlo ahora. Por eso estoy trabajando con el Congreso para aprobar una reforma que reduzca costos, mejore la calidad y la cobertura, y proteja el poder de decisión del consumidor.

Sé que algunos dudan de que podamos hacer algo este año. Pero el hecho es –y esto es incuestionable– que sería irresponsable no hacer nada. No podemos seguir pasándole el bulto a las futuras generaciones. Cada año que pasa, el cuidado de salud consume una mayor porción de los ingresos de nuestra nación y contribuye a que el déficit se multiplique de manera incontrolable. Entonces, permítanme ser claro: la reforma del cuidado de salud no es parte del problema en lo que respecta a nuestro futuro fiscal; es una parte fundamental de la solución.

Una reforma real significa menores gastos en nuestro presupuesto a largo plazo. Y me he comprometido firmemente a realizar una reforma de salud que no aumente el déficit federal en la próxima década. Para cumplir con ese compromiso, mi gobierno ya ha identificado formas de pagar la histórica cuota inicial de $635,000 millones para realizar reformas desglosadas en nuestro presupuesto. Esto incluye más de $300,000 millones que vamos a ahorrar por medio de cambios como la reducción de los pagos excesivos de Medicare a aseguradoras privadas y la eliminación de todo despilfarro en Medicare y Medicaid.

Sin embargo, si sacamos la cuenta honestamente, debemos prepararnos para el hecho de que la reforma de salud requerirá costos adicionales a corto plazo con el fin de reducir gastos a largo plazo. Entonces, estoy anunciando hoy $313,000 millones adicionales en ahorros que frenarán gastos innecesarios y aumentarán la eficiencia y la calidad del cuidado de salud, ahorros que asegurarán que tengamos casi $950,000 millones a la mano para compensar el costo de la reforma de salud en la próxima década.

Estos ahorros provendrán de cambios hechos con sentido común. Por ejemplo, si más estadounidenses tienen seguro, podemos reducir los pagos que ayudan a los hospitales a brindar tratamiento a pacientes sin seguro médico. Si los fabricantes de medicamentos pagan la parte que con justicia les corresponde, podemos reducir el gasto del gobierno en medicamentos recetados. Y si los doctores tienen incentivos para proporcionar el mejor servicio de salud, en lugar de más servicios, podemos ayudar a los estadounidenses a evitar hospitalizaciones, tratamientos y exámenes innecesarios que inflan los costos. Para mayores detalles sobre éstos y otros ahorros, pueden visitar nuestra página web: www.whitehouse.gov

Estos ahorros subrayan el hecho de que asegurar un cuidado de salud de calidad y bajo costo para el pueblo estadounidense está directamente ligado a la insistencia en responsabilidad fiscal. Y esos ahorros se basan en el mismo principio que guía nuestro enfoque general a la reforma: solucionar los problemas y ampliar lo que sí funciona. Si están contentos con su plan y su médico, los puede conservar. Los únicos cambios que verán son costos más bajos y un mejor cuidado de salud.

Por demasiado tiempo no hemos hecho nada mientras nuestro sistema de salud se desmorona poco a poco. Mientras se ponía excusa tras excusa para posponer la reforma, el precio del cuidado de salud se ha elevado para individuos, empresas y para el gobierno. Esta vez debe ser diferente. Esta vez debemos reformar el cuidado de salud para sentar nuevas bases que permitirán que nuestra economía se desarrolle, nuestro pueblo prospere y nuestro país siga por un camino responsable y sostenible. Gracias.

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