Obama habla de derechos humanos en Shanghai y cena con Hu Jintao en Pekín

El presidente estadounidense, Barack Obama, cenó el lunes por la noche en Pekín con su homólogo chino Hu Jintao, después de haber abogado en Shanghai, este de China, por la libertad de expresión, de culto y de información, incluso en internet.

El presidente estadounidense, Barack Obama, cenó el lunes por la noche en Pekín con su homólogo chino Hu Jintao, después de haber abogado en Shanghai, este de China, por la libertad de expresión, de culto y de información, incluso en internet.Varios miembros del gobierno norteamericano acompañaron a Obama en la cena, entre ellos la secretaria de estado Hillary Clinton, el secretario de comercio Gary Locke y el de energía Steven Chu.El martes, Obama tendrá una entrevista de trabajo con Hu Jintao.Obama, que efectúa su primera visita a China en el marco de una gira por Asia, había sido recibido el lunes por la tarde en el aeropuerto de Pekín por el vicepresidente Xi Jinping, probable sucesor de Hu Jintao.Sus conversaciones en la capital deberían referirse a grandes temas complejos y a veces en litigio: el clima antes de la conferencia de Copenhague, diferendos comerciales, el nivel de yuan, la proliferación nuclear en Corea del Norte e Irán y los derechos humanos.En Shanghai, el lunes por la mañana, Obama mencionó esta última cuestión en un encuentro con estudiantes que habían sido seleccionados estrictamente para la ocasión o en respuesta a preguntas de internautas.La intervención de Obama no fue transmitida por la televisión nacional y sólo por la de Shanghai, algo poco habitual en las normas del protocolo chino.El portal internet de la agencia oficial China Nueva se limitó a un informe escrito, al parecer no censurado, lo que no fue el caso de todos los otros portales chinos. "Pensamos que las libertades de expresión y de culto y el acceso a la información son derechos universales", dijo Obama."Deben ser accesibles a todos, incluyendo las minorías étnicas y religiosas, ya sea en Estados Unidos, en China, o en cualquier parte", agregó.De todas maneras, Obama tuvo cuidado de no contrariar a sus anfitriones y no mencionó ni Tíbet ni Xinjiang, escenario de revueltas sangrientas en 2008 y en julio pasado.Antes de la visita, algunos observadores habían manifestado el temor a que Obama dejase de lado la defensa de los derechos humanos en favor de los "grandes temas" como el cambio climático o la lucha contra la crisis económica, cuestiones en las que las dos potencias son cada vez más interdependientes.El presidente estadounidense también alegó en favor de un internet sin censura. China ejerce una vigilancia extrema de la red y censura sistemas como Facebook o Twitter. "Siempre he sido un ferviente partidario de internet. Soy también un enconado partidario de que no exista censura", afirmó el presidente estadounidense.Obama reiteró una vez más que "China y Estados Unidos no tienen por qué ser adversarios", explicando que buenas relaciones bilaterales podrían traer la "prosperidad y la paz en el mundo".En un discurso en Tokio, el mandatario estadounidense ya había insistido en que quería mostrar a Pekín que Washington no es un rival sino el socio de una China que se afirma cada vez más como una potencia.La visita del jefe del Estado norteamericano se realiza en medio de drásticas medidas de seguridad. El barrio central de Pekín donde pasará dos noches fue herméticamente cerrado. Desde su llegada, el tránsito había sido paralizado.Sin embargo, numerosos pekineses no perdían la esperanza de ver al presidente estadounidense, que en China goza de gran popularidad, sobre todo entre los jóvenes. El viaje a China de Obama es considerado como el punto culminante de su gira asiática de una semana que lo llevó a Tokio, Singapur (para la cumbre de la APEC), Shanghai y Pekín, y terminará en Seúl.

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