Obama & Netanyahu

El Primer Ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, debe haber sentido durante su reciente visita a Washington DC la frustración que siente un futbolista cuando su equipo está ganando un partido importante y sobre la hora le empatan, echando por tierra un triunfo que era necesario y parecía asegurado.

Cuando se reunió el lunes 18 de Mayo en la Casa Blanca con Barack Obama, Netanyahu–que es hijo de un historiador- tomó por sorpresa al presidente al darle una cátedra que no estaba en agenda sobre “cuatro mil años de lucha del pueblo judío”. Con ello abrió paso al tema del programa nuclear de  Irán, que de inmediato identificó como una amenaza contra Israel que debe ser solucionada como pre-condición para cualquier negociación de paz con los palestinos. Y como insinuando que si Estados Unidos no hace algo al respecto Israel lo hará, se dio el lujo de advertir que “Israel se reserva el derecho de actuar en defensa propia”.

Obama, por su parte, le dijo al líder judío que el acuerdo de paz entre Israel y los palestinos debe incluir la creación de un estado Palestino soberano. También sacó a luz el tema de los ilegales asentamientos judíos en territorio Palestino y le dijo a Netanyahu que estos deben ser eliminados, así como las futuras construcciones de asentamientos prohibidas. Al igual que como cada presidente estadounidense desde Jimmy Carter ha hecho con los líderes de Israel, Obama le dijo que los asentamientos son un problema que impide llegar a un acuerdo de paz con los palestinos.

Pero Netanyahu no se comprometió a la creación de un estado palestino soberano (alcanzó a decir, por ejemplo, que Palestina no podría tener un ejército), ni a la eliminación de los asentamientos (que dijo que “se deben seguir discutiendo, después”). Por el contrario, logró que Obama dijera públicamente que las conversaciones diplomáticas con Irán sobre el tema de su programa nuclear no pueden ser eternas y que “…para fin de año debemos tener una idea clara si Irán se está moviendo en la dirección correcta”.

Es decir, Netanyahu le sacó a Obama un plazo para las negociaciones con Irán, no se comprometió a nada sobre los ilegales asentamientos judíos en territorio palestino, y anunció pre-condiciones duras para un acuerdo de paz que -al menos en su mente- no parece tener que incluir necesariamente la creación de un estado palestino soberano.

Fue un lunes triunfal para el israelí. Pero la visita a Washington DC era de dos días.

El martes 19, la Secretaria de Estado Hillary Clinton declaró al canal de televisión árabe al-Jazeera que Estados Unidos quiere cuanto antes “un alto a la construcción, ampliación o crecimiento natural de los asentamientos; un alto a todo tipo de actividad que tenga que ver con los asentamientos”.

También hubo muestras de impaciencia hacia Israel ese mismo día en el Congreso, donde según el diario israelí Yedioth Ahronoth, Netanyahu fue sorprendido por la tosquedad con la que líderes legislativos se quejaron de los asentamientos judíos en territorio palestino. El Washington Post reportó que aunque Netanyahu trató de desviar el tema hacia el problema de Irán, los legisladores retornaron al asunto de los asentamientos judíos una y otra vez, lo que llevó a la delegación israelí a concluir que el mensaje que recibió Netanyahu en el Congreso fue coordinado con la Casa Blanca.

El anuncio de un plazo para evaluar si conversaciones con Irán son suficientes para resolver el asunto de su programa nuclear, por tanto, podría haber sido solo una movida diplomática de Obama para calmar a Netanyahu.

A pesar de los esfuerzos por darle a su visita a Washington una perspectiva israelí, Netanyahu se habría ido sospechando que a Obama le interesa mucho la situación de los palestinos. De hecho, la revista The Economist asegura en su último número que Netanyahu en un momento dado dijo enojadamente y en voz alta “¿Qué es lo que conmueve al señor Obama?”

La respuesta podría tener que ver con plazos, y no solo de parte de Irán.

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