El jefe de la OTAN pide un último esfuerzo militar en Afganistán

Un abandono de Afganistán por parte de la OTAN lo "convertiría de nuevo en un campo de entrenamiento de Al Qaida" y Europa no tardaría "en sentir las consecuencias", advirtió este jueves en Bratislava el danés Anders Fogh Rasmussen, secretario general de la Alianza Atlántica.

Un abandono de Afganistán por parte de la OTAN lo "convertiría de nuevo en un campo de entrenamiento de Al Qaida" y Europa no tardaría "en sentir las consecuencias", advirtió este jueves en Bratislava el danés Anders Fogh Rasmussen, secretario general de la Alianza Atlántica."A los que preguntan si el costo de nuestro compromiso no es demasiado elevado, respondo claramente que mucho mayor sería el costo de la inacción", dijo Rasmussen.Si la OTAN abandona Afganistán, "el país se convertiría de nuevo en un campo de entrenamiento de Al Qaida", agregó."La inestabilidad se extendería a toda Asia central y no pasaría mucho tiempo para que Europa sienta las consecuencias", afirmó Rasmussen en Bratislava, donde el viernes comienza una reunión de ministros de defensa de la OTAN."La primera misión de la OTAN es y seguirá siendo la defensa de nuestro territorio y nuestra población", pero "también debemos entender que esa defensa del territorio comienza a menudo lejos de nuestras fronteras, como en el caso de Afganistán", dijo Rasmussen.En la reunión de Bratislava, los ministros deben discutir sobre la nueva estrategia para frenar a los talibanes en Afganistán y justificar por ende la continuación de una intervención cada vez menos popular en sus países.Los 28 países de la OTAN analizarán el informe presentado a fines de agosto por el general estadounidense Stanley McChrystal, que tomó el mando de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad en Afganistán (ISAF) en el momento en que las pérdidas militares superaron todos los récords.La situación en Afganistán es "grave y desesperada", declaró hace poco el general John Vance, que comanda el contingente de 2.830 soldados canadienses.Stanley McChrystal recomendó por un lado privilegiar la protección de los civiles afganos con relación a la persecución de los talibanes y por otro priorizar la formación de un ejército capaz de relevar a las tropas extranjeras.Ese esbozo de estrategia de salida, exige nuevos esfuerzos de los aliados, muchos de ellos reticentes debido al escepticismo de la opinión pública y a las dificultades presupuestarias ligadas a la crisis económica.El general McChrystal quiere enviar de 10.000 a 40.000 soldados norteamericanos más.El presidente estadounidense Barack Obama debe tomar una decisión en las próximas semanas. Esa decisión dependerá, en parte, del desarrollo de la segunda vuelta de la elección presidencial afgana, prevista para el 7 de noviembre.Hasta el momento, sólo los británicos anunciaron el envío de un refuerzo condicionado de 500 hombres.Francia por su lado notificó que no enviará ningún soldado más.Por su lado, Alemania podría, según trascendidos de prensa no confirmados, aumentar sus tropas, pero no antes de la formación del nuevo gobierno.

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