En Níger viven últimas jirafas de África Occidental

Viven en Koure, en el suroeste del país, lejos de los depredadores pero en contacto directo con los humanos.

Ante ojos inexpertos, todas las jirafas pueden parecer iguales, pero aquellos que las estudian saben que cada una es única.

"Todas tienen un diseño de manchas, es decir una cantidad de manchas y formas que les son propias. Son un poco como las huellas dactilares”, dijo Jean-Patrick Suraud, conservacionista.

Jean-Patrick ha completado un álbum de familia que le permite identificar a cada animal de la región.

"Puede verse en el medio del cuello una mancha muy, muy grande. Esa gran mancha que vemos aquí sobre el animal”, añadió Suraud.

El último estudio muestra que el número de jirafas en Níger está creciendo. Hace 10 años sólo quedaban 50, hoy hay 170. Y esto se debe en gran parte al cambio de actitud de sus vecinos humanos. La caza furtiva se ha terminado y los lugareños son ahora fervientes defensores de sus jirafas.

"Hoy tenemos suficiente información para entender la importancia de la jirafa y por eso las cuidamos como si fuesen nuestros propios animales. Mientras no estén enfermas o sufran un accidente no las tocamos, no les queremos ningún mal", sostuvo Amadou Yacouba, jefe del poblado de Kannaré.

Pero la jirafas distan de ser unos vecinos ideales… Se comen las cosechas por lo que la Asociación para la protección de las jirafas de Níger compensa a los lugareños y ha financiado la construcción de varios pozos.

"No podemos lograr la conservación de los animales sin involucrar a las poblaciones locales en su protección. Nos ocupamos más de la población humana en la zona de jirafas que de las propias jirafas”, expresó Omar Issaka, conservacionista.

La organización también concede microcréditos para apoyar la agricultura local.

"Nos hemos beneficiado de muchas cosas, hemos obtenido préstamos sin intereses, fertilizantes. Realmente nos hemos beneficiado de varios proyectos”, dijo Aîssa Issoufou, granjera.

Puede que la gente de la zona ya no suponga un peligro, pero el futuro de las jirafas está lejos de ser seguro.

"La población no está protegida de la extinción. Harían falta al menos 400 individuos para que la jirafa sea considerada menos amenazada”, sostuvo Suraud.

Las jirafas se enfrentan ahora a otro gran problema: la desertificación. Luchan por encontrar suficiente comida mientras aumentan su número y sus necesidades. Algunas ya han empezado a aventurarse en otras zonas, varias fueron asesinadas recientemente en Nigeria.

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