¿Nacerá en Navidad un niño desnutrido y sin esperanza?

Todos los años con gran alegría nos preparamos para recibir en esta época del año al niño Dios o al Emanuel: Dios entre nosotros. Pero sería muy importante que en este tiempo de movimiento religioso, de solidaridad y de mensajes de paz y armonía pensáramos en la situación de pobreza.

Todos los años con gran alegría nos preparamos para recibir en esta época del año al niño Dios o al Emanuel: Dios entre nosotros. Pero sería muy importante que en este tiempo de movimiento religioso, de solidaridad y de mensajes de paz y armonía pensáramos en la situación de pobreza y de abandono que viven miles y millones de niños en el mundo entero. El niño Dios al que le rendimos homenaje este año tiene otra cara mientras media humanidad siga viviendo en la pobreza absoluta.

Según el informe desgarrador de la Organización Mundial de la Salud (OMS), un tercio de los niños en los países en vía de desarrollo no reciben suficientes alimentos. Escandalosamente un total de 150 millones de niños, señala el estudio, pueden ser definidos como desnutridos. Hasta en los países más ricos del mundo la pobreza infantil ha incrementado.

La privación económica y la explotación fuerzan hasta a 250 millones de niños al trabajo, de ellos 73 millones son menores de 10 años. 8,4 millones de niños están atrapados a la esclavitud, la pornografía y otras actividades ilícitas. 1,2 millones de niños han sido objeto de tráfico. 3 millones de niños y niñas menores de cinco años mueren al año por factores medioambientales de riesgo. De esos tres, 1.3 millones lo hacen a causa de la falta de agua limpia, saneamiento e higiene. Este grupo de edad supone apenas un 124 de la población mundial, pero sufre el 40% de las afecciones causadas por la degradación del entorno, según el informe elaborado por la OMS.

Es por eso que debemos invertir más en programas sociales que beneficien a nuestra infancia. Anteriormente celebrábamos nuestra navidad con un niño blanco, gordito, saludable, y envuelto en pañales limpios. Hoy desafortunadamente nacerán niños en esta Navidad sin pañales, sin agua potable, desnutridos, sin esperanza de vivir.

No se nos extrañe que ese niño Dios tendrá la cara de un niño sucio, con ropas rotas y desgastadas de un padre inmigrante y sin trabajo, con una madre con tuberculosis y viviendo posiblemente debajo del puente de una gran ciudad. No dejemos que esto suceda, actuemos hoy, invirtamos y patrocinemos a un niño con nuestra caridad y amor llevarles una sonrisa a los niños que más lo necesitan.

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