Mil payasos se manifiestan en México para arrancar 5 minutos de carcajadas

Armados con coloridas pelucas y ropa, redondas narices rojas, pintura en el rostro, todo coronado por una gran sonrisa, más de 1.000 payasos mexicanos y de América Latina se manifestaron el miércoles en la Ciudad de México para arrancar cinco minutos de carcajadas.

Armados con coloridas pelucas y ropa, redondas narices rojas, pintura en el rostro, todo coronado por una gran sonrisa, más de 1.000 payasos mexicanos y de América Latina se manifestaron el miércoles en la Ciudad de México para arrancar cinco minutos de carcajadas."Es parte de nuestra Convención de Payasos de América Latina, participamos más de mil payasos. Vamos a carcajearnos cinco minutos, es como un primer ensayo porque el 2010 vamos a buscar 10 minutos de risas para marcar un récord Guinness", explicó a la AFP Jaime Segovia 'Pingo', el portavoz de los payasos.Explicó que cada año, más de 1.000 payasos, la mayoría mexicanos y unos cuantos de Ecuador, Guatemala, El Salvador, entre otros países latinoamericanos, se reúnen durante cuatro días en la Ciudad de México para conversar sobre el oficio que los une."En América Latina no hay escuelas de payasos y a México se le considera un país con un gran avance en este ambiente y por eso nos reunimos aquí, para intercambiar experiencias, podemos hablar de los maquillajes, de nuestros sketches, del vestuario", añadió el payaso 'Pingo', que lucía unas coloridas pestañas amarillas.Según el autodenominado "reportero de los payasos", en México hay unos 5.000 payasos, el 70% de ellos hombres y la mayoría, contrario a lo que se piensa, tiene una preparación previa, pues muchos son egresados de carreras de teatro o arte.En la multitud destacaban el 'Polecía', los payasos estilo punk, otros emulando a Michael Jackson o a Superman, con pañal de bebé, vientre abultado y sombrero de paja, además de una mujer mayor de 90 años que aún se dedica a hacer reír.En un ambiente de música y sonrisas, los payasos se reunieron durante más de una hora en una plaza de una zona turística de la Ciudad de México para luego emprender una inusual manifestación sobre una transitada avenida, en la que los automovilistas se resignaron, con una sonrisa, a detenerse varios minutos.

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