Miedo y enojo continúan tras visita de Calderón

El discurso del presidente no logra detener la insoportable violencia en la ciudad

Mientras el presidente de México, Felipe Calderón ofrecía su discurso político en ciudad Juárez, la violencia estallaba en las calles con cientos de manifestantes que simplemente no querían la presencia del presidente en la ciudad. Al tiempo que muchos de ellos eran arrestados violentamente por la policía, cientos de políticos aplaudían las palabras del presidente al interior del recinto, como si la violencia hubiese desaparecido. Hasta que Luz María Dávila, madre de dos jóvenes asesinados, le habló fuerte y de frente al presidente: “yo no puedo darle la mano y decirle bienvenido, porque para mí no es bienvenido”, abrió su diálogo. Los hijos de Luz María, Marcos y José Luís fueron masacrados junto a otros 13 estudiantes, cuando se encontraban en una fiesta. Ambos eran estudiantes y además trabajaban.“Yo nomás vi a mi niño, al más grande tirado en el pasillo y el más chico enseguida” declaró entre lagrimas la dolorida madre.En respuesta el presidente visitó ciudad Juárez para iniciar una nueva estrategia contra la violencia contra las bandas de narcotraficantes que, sólo en el 2009, provocaron la muerte de más de dos mil 600 personas, advirtiendo que la guerra contra el narco va a costar todavía más sangre y más lágrimas.El presidente Calderón envió al secretario a dialogar con los manifestantes, pero no pudo, incluso, desde el anonimato, una persona le dio un golpe en la cabeza.Durante la visita del presidente, cinco personas fueron ejecutadas. El miedo y el enojo continúan en la ciudad. Más de 10 mil negocios han cerrado y más de 20 mil casas permanecen abandonadas. Por eso ahora dicen que la voz de Luz María es la voz de todos.“Le apuesto a que si a usted le hubieran matado a un hijo, usted debajo de las piedras buscaba al asesino”.

Más noticias

0 Comentarios