Menopausia: Introducción

Uno de los recuerdos más vivos de mis primeras clases de biología en el colegio era la constante repetición que hacía mi profesora de las cuatro principales características de los seres vivientes: que nacen, crecen, se reproducen y mueren.

Uno de los recuerdos más vivos de mis primeras clases de biología en el colegio era la constante repetición que hacía mi profesora de las cuatro principales características de los seres vivientes: que nacen, crecen, se reproducen y mueren. El estudio de las características reproductivas de los seres vivos en la secundaria y la universidad resultó luego ser fascinante por la enorme cantidad de variantes, no solo entre especies animales diferentes, sino entre las variedades masculinas y femeninas de esas especies.

En lo referente al ser humano, es obvio que la vida reproductiva difiere enormemente en el hombre y la mujer. En condiciones naturales, para que el ser humano se reproduzca, es todavía necesaria la interacción entre un hombre y una mujer (y digo todavía porque ahora son posibles muchas variaciones reproductivas que no necesitan de la presencia activa del varón). Lo que sí es hasta ahora irremplazable es la participación activa de la mujer. Luego de la fecundación (unión del espermatozoide y del ovulo), es la mujer quien anida al huevo fecundado lo nutre y luego lo alumbra

Pues bueno, todas esas maravillosas funciones reproductivas femeninas son posibles gracias a la función de sus ovarios, función que se inicia durante esa turbulenta etapa de la vida llamada pubertad. Pero como dice la canción, todo tiene su final y el final de la vida reproductiva también existe, se llama menopausia y a ese tema le dedicaremos los próximos nueve posts de esta serie.

En el post anterior describimos algunos aspectos del desarrollo inicial de las gónadas (testículos y ovarios) y cómo la influencia inicial de sus productos (hormonas) influencian el desarrollo cerebral masculino y femenino. Ya una vez nacido el bebe, empieza también el desarrollo de su vida sexual.

Durante la primera infancia y hasta la época de la pubertad, aparte obviamente de la diferencia de los genitales externos, los niños y las niñas son sexualmente indistinguibles. Aproximadamente a los 12 años ocurre un fenómeno increíble: las gónadas (ovarios y testículos) “despiertan” y empiezan a producir hormonas. Los cambios que se producen, y que todos bien o mal recordamos, son dramáticos y se registran en el cuerpo, la mente y en el espíritu.

Ese despertar de las gónadas se produce por el estimulo cerebral expresado a través de la glándula hipófisis, la cual es del tamaño de un frejolito y queda en la base del cerebro. Al igual que un capullo se convierte en poco tiempo en una flor, de un momento a otro, los ovarios y los testículos empiezan a producir entonces enormes cantidades de sustancias químicas llamadas hormonas, las cuales son responsables del desarrollo de los llamados caracteres sexuales secundarios femeninos: crecimiento de los vellos axilares y pubianos, depósito de grasa en caderas y senos, mayor crecimiento de la pelvis y piel suave.

Gracias a esas hormonas, la niña se convierte en adolescente, luego en señorita y luego en una mujer. Sin temor a equivocarnos, se puede decir que sin las hormonas femeninas, una mujer no es una mujer con capacidad reproductiva. Pero como todo en la vida tiene su final, llega un momento en que esos ovarios, que estuvieron constantemente produciendo hormonas noche y día por tantos años, empiezan a disminuir su función. Ese es el comienzo de la menopausia, la cual describiremos en el próximo post.

Mientras tanto es importante recordar que si bien es cierto que la disminución de la función de los ovarios se produce en un relativo corto tiempo (tiempo medido en meses); la disminución de la función de los testículos es mucho mas lenta; se calcula que empieza a los 30 años de edad y disminuye un 1% por año, llegando a su máximo descenso alrededor de los 60 años (época llamada andropausia o climaterio masculino

En el próximo post: que es la menopausia, a que edad aparece y cuales son sus síntomas.

NOTA: Debido a que en los medios de comunicación masivos (radio, TV, Internet) NO se pueden hacer las 3 cosas que se necesitan para hacer un diagnóstico médico: conversar y examinar al paciente y ordenar e interpretar exámenes auxiliares; en este post no se pueden contestar preguntas relacionadas a casos específicos de pacientes.

Solo las preguntas de corte general serán contestadas

. Les rogamos consultar los casos específicos con sus médicos de cabecera. Espero sepan comprender.

El Dr. Elmer Huerta ve pacientes en el Washington Hospital Center en Washington DC y es Presidente de la Sociedad Americana del Cáncer.
Tiene tres programas de radio diarios, tres programas de televisión semanales y además escribe para revistas y periódicos e Internet.

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