Marcianos, vampiros y fantamas de grandes escritores se encuentran en México

Los marcianos del escritor estadounidense Ray Bradbury coincidieron en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (oeste de México), que concluye este domingo, con despiadados vampiros del cineasta mexicano Guillermo del Toro, los fantasmas de Mario Vargas Llosa y los recuerdos de Orham Pamuk.

Los marcianos del escritor estadounidense Ray Bradbury coincidieron en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (oeste de México), que concluye este domingo, con despiadados vampiros del cineasta mexicano Guillermo del Toro, los fantasmas de Mario Vargas Llosa y los recuerdos de Orham Pamuk.La feria cuya XXIII edición llega a su fin incluyó múltiples actividades literarias y musicales con la presencia de 500 autores, unos 600.000 visitantes y unas 1.900 editoriales de 40 países, según datos de los organizadores.Durante su presentación al arranque de la FIL, Bradbury, a sus casi 90 años, sorprendió a cientos de terrícolas al asegurar que el destino de los hombres es ir a Marte, colonizar el planeta rojo y convertirse en marcianos.El longevo escritor fue la figura más notable de la delegación de escritores de la ciudad estadounidense de Los Angeles, a la que estuvo consagrada este año la Feria, la más importante de América Latina."Me preocupa que no estemos en Marte, tenemos que ir a la Luna y poner una estación espacial y ser los marcianos. Tenemos que colonizar, luego ir a Alfa Century" y seguir expandiendo a la humanidad en el Universo, añadió enfático el autor de "Fahrenheit 451".Mientras que los vampiros de "Nocturna", la primera novela del cineasta mexicano residente en Los Angeles, Guillermo del Toro, escrita en conjunto con Chuck Hogan, son tan adorables como una "hemorroide asesina", se burló el jueves el cineasta al contrastarlos con romáticos hematrófagos de la literatura actual.La feria de Guadalajara se convirtió en una fiesta para los asistentes cuando José Emilio Pacheco, escritor y poeta mexicano, recibió el lunes la noticia de haber sido galardonado con el Premio Cervantes 2009 de Literatura, tan sólo dos semanas después de haber obtenido el Premio Reina Sofía.Al enterarse del reconocimiento dijo: "pensé en palabras ya muertas que ya no se entienden ni en México ni en España, que son zorimbo y patidifuso", dijo Pacheco en sus primeras declaraciones ante la prensa mexicana que lo envolvió en un aplauso, un gestó inusual entre periodistas."Ya era suficiente el premio Reina Sofía y no aspiraba a más", sostuvo Pacheco ese día cargado de homenajes y felicitaciones de cientos de personas, entre las que estaban los escritores Sergio Pitol y Carlos Monsivais, dos de sus más viejos amigos.Orham Pamuk, premio Nóbel de Literatura 2006, abrió el sábado pasado la feria con una charla magistral con la escritora española Rosa Montero, sobre "El museo de la inocencia", la última novela del turco que trata de una historia de amor que refleja la vida de la burguesía de su país.Kemal, el protagonista de la historia, reconstruye su fracaso amoroso a partir de una extensa colección de recuerdos y objetos cotidianos."Quería relacionar el tema del amor con la palabra 'museo' porque el tema está relacionado con la conservación de las cosas. ¿Por qué las pertenencias son tan importantes para nosotros? ¿Por qué queremos conservarlas y dejarlas a las siguientes generaciones? ¿No es ésta también una prueba de amor?", indicó Pamuk.En una de las salas del majestuoso Centro Cultural Cabañas de Guadalajara, el peruano Mario Vargas Llosa inauguró el jueves la exposición 'La libertad y la vida', a la que aportó tesoros como cartas, fotos y manuscritos, además de que reveló duros secretos de infancia al presentar el libro.La exposición y el libro expresan lo que el autor ha vivido, las experiencias que fueron materia prima para historias y personajes de sus novelas.Tienen "un orden y una coherencia a lo largo de mi vida que yo creí vivir caóticamente", puntualizó Vargas Llosa.Pese la la rica presencia de escritores, la crisis económica que afectó a México en el 2009 provocó una sesible caída en las ventas de libros que se recuperó parcialmente el viernes por la noche en la primera venta nocturna que se realiza en el historia de la feria.

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