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Marchas, cabildeo y no-cooperación

Más de 200 mil personas alzaron con fervor banderas estadounidenses y demostraron una ejemplar solidaridad con los millones de latinoamericanos que residen indocumentados en este país. Por Walter Monge-Cruz

La reciente marcha por la reforma migratoria efectuada en Washington DC, fue un esfuerzo magnifico por el cual los organizadores merecen todo el respeto y admiración del pueblo inmigrante en esta nación.

Más de doscientas mil personas alzaron con fervor banderas estadounidenses y demostraron una ejemplar solidaridad con los millones de latinoamericanos que residen indocumentados en este país. ¡Albricias!

Este histórico esfuerzo, produjo que el presidente Obama grabase un mensaje para nuestra comunidad, en el cual, reforzó su compromiso a hacer realidad nuestra demanda histórica. ¡Albricias!

Aun, cuando considero que la marcha fue exitosa en su organización, convocatoria y participación ciudadana, no podemos ignorar que fue opacada por el debate que se realizó en el congreso ese mismo día y que produjo como resultado una votación histórica que hace realidad una lucha centenaria por la reforma al sistema de salud estadounidense.

En toda la nación la marcha fue a lo más, segunda noticia, incluyendo, en los medios de televisión hispanos. Periódicos importantes como el Washington Post, dedicaron una sola y pequeña columna el domingo 21, que sirvió para que cientos de ciudadanos denigrantes de los inmigrantes hispanos usaran el espacio de comentarios para expresar todo tipo de calumnias a nuestra comunidad en general, incluyendo a quienes residimos legalmente en este país, estas calumnias se concentraron en llamarnos animales, criminales, la razón de los males de este país, etc.

Al unísono estos ciudadanos pidieron que se expulse a todos nuestros hermanos indocumentados, aludiendo algunos, que con ellos fuera del país, se abren las puertas para 12 millones de ciudadanos desempleados. Aluden además, que no contribuyen a la sociedad y la economía, que como “parásitos” se aprovechan de los servicios alimenticios, educacionales y de salud, mientras arruinan los barrios adonde ellos viven. ¡Nada más falso!

A estas personas les digo, que yo fui indocumentado por muchos años, forzado por las políticas públicas de este país implementadas en Latinoamérica durante el siglo pasado y durante ese tiempo, se me descontaron impuestos en cada cheque, medicare, social security, que sirvió para pagarles a ciudadanos de este país sus escuelas, carreteras, pensiones y asistencia de salud. Durante más de diez años como indocumentado, nunca visite un hospital, respete las ordenanzas públicas y contribuí como voluntario a mejorar las condiciones de vida de miles.

Nunca fui un parásito y la inmensa mayoría de mis hermanos indocumentados en este momento tampoco lo son, así como tampoco lo han sido los millones de latinoamericanos que a través de un siglo han tenido que cruzar las fronteras de este país.

Documentados o no, los latinoamericanos en USA somos hombres y mujeres honestos, quienes al igual que los irlandeses, italianos, alemanes, orientales, etc., dan lo mejor de ellos cada día para obtener el sueño que solo un país de inmigrantes ofrece y que a raíz de ese incansable propósito hacen crecer este país con un arduo esfuerzo.

Los latinoamericanos enfrentamos una trágica realidad, esa es que muchos ciudadanos en este país no aprecian nuestra cooperación a esta sociedad. Un día después de la marcha la noticia era brevemente expuesta y para el martes estaba olvidada en los grandes medios de comunicación. Hoy solo nosotros la recordamos porque para la mayoría del pueblo estadounidense el esfuerzo se ha esfumado de sus memorias.

¿Qué sigue ahora?, ¿Más cabildeo en el congreso?, ¿Más marchas?, O finalmente, pensaremos en tomar una acción más profunda como la No-Cooperación. Es imperativo, hacer mas cabildeo, mas marchas, pero esta vez también, es necesario demostrar lo que somos en esta sociedad y promover un paro de labores nacional que eleve nuestros esfuerzos a ser la primera noticia de la opinión pública y prioridad en la agenda política de Washington DC.

El presidente de las iglesias hispanas de los bautistas del sur, (4000 iglesias), honorable Pastor Guillermo Mangieri, ha aceptado tomar liderazgo a la petición de No-Cooperación. Así también, el sacerdote Católico Romano, Eugenio Hoyos, quien es un histórico líder de las luchas hispanas en este país.

Debemos seguir el liderazgo de estos excepcionales lideres, así también, a otros lideres de nuestra Fe que como ellos, eventualmente se unan al esfuerzo, porque estos lideres ante Dios están comprometidos a promover las luchas de nuestra comunidad hacia la justicia.

Los medios de comunicación hispanos de televisión como Univisión, Telemundo, prensa impresa y radial, están obligados a promover esta iniciativa, porque cuatro mil o diez mil iglesias no son suficientes para promulgar un evento de esta magnitud, necesitamos convocar a los 40 millones de latinos a que participen.

Estamos por celebrar los días más sagrados de las tradicionales celebraciones cristianas de la pasión de Jesucristo. Es tiempo de orar y ayunar, porque la lucha continua, las redadas que separan a nuestras familias continúan y porque el rechazo a nuestras aspiraciones históricas crece.

Es tiempo de unirnos con Fe y con el imbatible propósito de conquistar nuestros ideales, que nos caracteriza. ¡Albricias y Bendiciones!

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