Lula enfrenta un comienzo de 2010 cargado de desafíos

El presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, en su último año de mandato, enfrenta este lunes un retorno de sus vacaciones cargado de desafíos, incluyendo una crisis con los militares, reclamos de múltiples sectores y una decisión de extradición que puede afectar su relación con la justicia y con Italia.

El presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, en su último año de mandato, enfrenta este lunes un retorno de sus vacaciones cargado de desafíos, incluyendo una crisis con los militares, reclamos de múltiples sectores y una decisión de extradición que puede afectar su relación con la justicia y con Italia.El principal desafío de Lula será calmar la ira de los militares, irritados con el Programa Nacional de Derechos Humanos lanzado en diciembre por el Gobierno y que crea una comisión destinada a investigar los delitos de la dictadura (1964-85), que dejó unos 400 muertos y desaparecidos.El domingo, el ministro de Derechos Humanos, Paulo Vanuchi, amenazó con dimitir si el plan es alterado por la presión militar.Pero el ministro de Defensa, Nelson Jobim, y los comandantes de las tres fuerzas también amenazaron con dimitir y esperan que Lula incluya en las investigaciones a la izquierda armada y garantice que no interferirá en la ley de amnistía que liberó de juicio a los represores.El presidente brasileño enfrenta otro embate con los militares después de que la prensa divulgara que la Fuerza Aérea había colocado como última en sus preferencias al avión caza francés Rafale, favorito del Gobierno para equipar a la Aeronáutica en una millonaria licitación.La elección del Rafale pondría un broche de oro a la estrecha relación entre Brasil y Francia.Lula necesitará mucha habilidad para aplacar el rechazo a su programa de Derechos Humanos, elogiado por organizaciones sociales, pero que ha disgustado a la Iglesia Católica, temerosa de que apoye el aborto; al agronegocio, que considera que impulsa al Movimiento Sin Tierra, y a los medios, que piensan que ataca la libertad de expresión.El mandatario brasileño "tendrá que tener mucha habilidad política para resolver esa situación", estimó la analista política Lucia Hipólito a la radio CBN."Es un momento de fuerte estrés y Lula tendrá que adoptar soluciones salomónicas, porque lo que no le interesa ni a él ni a Dilma Rousseff (su candidata presidencial) es un enfrentamiento entre las fuerzas que los apoyan y que necesitan para las elecciones" presidenciales de octubre, afirmó a AFP el analista Carlos Lopes, de la consultora Santa Fe Idéias.Las casi dos semanas de vacaciones de Lula coincidieron además con un momento de tragedia para Brasil: al menos 150 personas murieron por las lluvias y aludes de tierra, principalmente en el municipio de Angra dos Reis, donde la Nochevieja se tiñó de muerte.Mientras la prensa se llenaba de imágenes de velorios y muerte, Lula ordenó la transferencia de dinero a los municipios afectados pero no interrumpió sus vacaciones. Ahora recibirá los balances de la tragedia.Otro desafío, que acarrea el presidente desde 2009 es la definición de si extraditará al ex militante de izquierda italiano Cesare Battisti, un caso que ya provocó una crisis diplomática binacional.La Corte Suprema, profundamente dividida ante el caso y enfrentada al Gobierno, consideró que Battisti no merecía refugio político en Brasil, pero dejó la decisión última al presidente.Los desafíos que plantea 2010 son apenas un aperitivo para un año en el que Lula tendrá que arremangarse en una ardua campaña electoral para ayudar a su candidata, la ministra jefa de Gobierno, Dilma Rousseff, todavía poco favorecida en las encuestas.Lula, con un 80% de popularidad, no puede intentar un tercer mandato consecutivo.

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