En manos de Lula destino de activista huido de Italia desde hace 30 años

Después de treinta años en fuga, la suerte del ex activista de izquierda italiano Cesare Battisti está en manos del presidente Luiz Inacio Lula da Silva, quien deberá optar entre la tradición de Brasil de otorgar refugio o seguir el parecer de la Justicia, favorable a su extradición.

Después de treinta años en fuga, la suerte del ex activista de izquierda italiano Cesare Battisti está en manos del presidente Luiz Inacio Lula da Silva, quien deberá optar entre la tradición de Brasil de otorgar refugio o seguir el parecer de la Justicia, favorable a su extradición.El caso Battisti, reclamado en su país por cuatro asesinatos ocurridos al final de los años 70 y quien ya estuvo exiliado en México y Francia, pone en las manos de Lula una decisión que divide a juristas y políticos y que ha enfrentado a Brasil e Italia."Este es un juicio solitario del presidente de la República" para el que "no hay plazo", afirmó este jueves el ministro de Justicia, Tarso Genro, quien no obstante se refirió al "humanismo" de Lula. Genro también insistió en que "Brasil es un punto generoso de refugio" con más de 4.000 refugiados.Battisti recibió refugio político en Brasil en enero, concedido precisamente por Genro, que este jueves volvió a defender su posición contraria a la extradición del italiano. Esa decisión abrió una crisis con el gobierno de Silvio Berlusconi, que insistió en su pedido de extradición ante la corte suprema.La Corte brasileña rechazó el refugio y el miércoles autorizó la extradición de Battisti, aunque reconociéndole a Lula la última palabra. Cinco jueces contra cuatro estimaron que los delitos atribuidos a Battisti no pueden ser considerados políticos.Battisti, que se declara inocente de los asesinatos por los que fue juzgado en ausencia en su país y condenado a cuatro cadenas perpetuas, espera por la decisión final con una huelga de hambre iniciada hace una semana.El ministro de Justicia pidió a Battisti que termine con la huelga de hambre, pero este decidió continuarla, informó este jueves su abogado, Luis Roberto Barroso, tras visitarlo en la cárcel.El italiano "se mostró confiado en la decisión de Lula, pero está muy abatido físicamente", debido a la huelga de hambre, dijo Barroso a la AFP."No volveré vivo a Italia, prefiero morir en Brasil", advirtió el martes el ex extremista a parlamentarios.La defensa de Battisti dijo confiar en que Lula no extraditará al italiano: "No veo razón por la que el presidente retrocedería de la decisión política que su gobierno ya tomó" en enero concediéndole el refugio.El constitucionalista Joao Antonio Wiegerinck, en cambio, estimó a la AFP que Lula respetará otra tradición: "La de seguir las determinaciones del Poder Judicial para evitar crisis y la ruptura de la harmonía entre los poderes".El presidente del Senado, José Sarney, se dijo favorable a la extradición.En Italia la decisión de la corte fue celebrada y el canciller, Franco Frattini, dijo que con la extradición "los familiares de las víctimas de Battisti finalmente obtienen justicia".Genro criticó este jueves la "visión persecutoria y de vendetta (venganza en italiano) de algunos ministros" italianos sobre el caso.Consultado por periodistas que le pidieron hacer un símil con el caso de una comunista alemana entregada al regimen de Hitler durante la Guerra Mundial, Genro afirmó que "Italia no es un país fascista, aunque sea muy fuerte el resurgimiento del fascismo".El Ministerio de Justicia alertó hace una semana que la extradición de Battisti pondría en peligro la situación de los 4.183 refugiados de 76 países que Brasil acoge. "Representantes de diversos países, principalmente de América Latina, ya señalaron su interés en anular el refugio de sus nacionales", advirtió el ministerio.Brasil acoge desde hace años a militantes italianos Achille Lollo, Luciano Pessina y Piestro Mancini, de las Brigadas Rojas. Otro caso polémico fue el refugio en 2006 del colombiano Francisco Antonio Cadena Collazos, "Cura Camilo", vinculado a la guerrilla de las FARC.La tradición de refugio de Brasil no hace distinción entre izquierdistas, derechistas, dictadores o ex guerrilleros.Asilados conocidos fueron el ex dictador paraguayo Alfredo Stroessner y los ex presidentes del mismo país Raul Cubas y Lino Oviedo. También pasaron por Brasil Marcelo Caetano, que sucedió a Antonio Salazar en el gobierno de Portugal (1968-1974), y el ex premier francés George Bidault (1962-1966).

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