Luchando por una oportunidad

Mariano Cardoso, joven indocumentado que estudia en Hartford (CT) y estuvo a punto de ser deportado, es sinónimo de la lucha por un sueño.

En las últimas semanas se ha escuchado mucho el nombre Mariano Cardoso, sinónimo de la lucha por un sueño, por la oportunidad de vivir en los Estados Unidos una vida común y corriente como cualquier residente del país.

Cardoso es un joven estudiante universitario de Connecticut que hace casi tres años estuvo a punto de ser deportado a su natal México, pero gracias al apoyo de un sinnúmero de organizaciones pro inmigrantes, cientos de compañeros universitarios y un aliado muy poderoso, el senador Richard Blumenthal, la deportación de Cardoso fue suspendida hace dos semanas.

“Cuando el senador Blumenthal me llamó al celular para darme la gran noticia yo estaba un poco confundido porque me dijo que teníamos que ir a celebrar, pero yo estaba en clase y no estaba seguro de que me hablaba”, explicó Cardoso.

Aunque la revocación de su deportación le ha brindado júbilo porque le permitirá quedarse en casa y graduarse del Capital Community College en Hartford donde estudia ingeniería civil, esto no le brinda tranquilidad completa al joven de 23 años de edad, porque como dice él, “aun sigo siendo indocumentado”.

Nacido en Puebla, México, Cardoso llegó a los Estados Unidos con sus padres con tan solo 22 meses de vida y desde el año 2000, vive en Connecticut donde con apenas la ayuda de su padre y el sudor de su propio trabajo se costea los estudios sin poder recibir ayuda financiera del gobierno.

Cardoso siempre había tenido el sueño de obtener su título universitario pero todo eso cambió en agosto del 2008 cuando agentes de inmigración (ICE) interrumpieron una reunión familiar y  detuvieron a su padre y a él.

El joven estudiante estuvo detenido por dos semanas en una prisión federal de Central Falls, Rhode Island, viviendo momentos de angustia porque no sabía qué sucedería o si su padre sería deportado.

Tras su arresto, Cardoso buscó ayuda de organizaciones para inmigrantes como United We Dream, que decidieron que la mejor opción era iniciar una campaña publicitaria, incluyendo una protesta estudiantil en su colegio para mostrar su situación, pero como nos explicó, al principio sentía temor. “No quería presentar mi caso al público, tenía miedo que inmigración me fuera a deportar”.

Luego llegó el apoyo de otras organizaciones, más estudiantes, la cobertura de los medios de comunicación y después, el poder del senador Blumenthal y también del Gobernador Daniel P. Malloy. “No me sentí tan solo porque tenía el apoyo de organizaciones como United We Dream, y después cuando supe que el senador me había ayudado me puse muy feliz porque ya no sentía todo ese peso encima”.

Gracias a la ayuda de tantas personas, este joven mexicano logrará graduarse del Capital Community College este mes, pero Cardoso pide por la aprobación del DREAM Act, porque al igual que él, hay miles y miles de estudiantes que se sienten restringidos y no pueden terminar sus carreras.

“Personalmente para mí, no puedo ser ingeniero civil sin que pase esa ley, no tengo los recursos necesarios”, afirmó Cardoso.

A esos estudiantes que viven la misma experiencia amarga, este joven activista les insta a buscar ayuda y no quedarse callados porque eso no beneficia a nadie. “Aquí hay apoyo, yo lo encontré”, dijo Cardoso. “Para cincuenta enemigos, solo necesitamos un amigo, sabiendo eso es de mucha importancia”.

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